Spanish poem
Soneto Vii
by Francisco de Figueroa (1530–1588)
Lágrimas que salís regando el seno Por vuestra antigua ejercitada vía, Seguras del temor justo que había A vos y a mis suspiros puesto el freno: Creced en río tan profundo y lleno, Cuanto el dolor que el alma esconde y cría, Por ver sembrada la esparanza mía En glorioso, mas áspero terreno: Y aunque mil causas dolorosas mueven El alma a tan amargo sentimiento, Esta sola razón ha de causaros; Mas tan preciosas lágrimas no deben Perderse así, ni desparcirse al viento Tan gloriosos suspiros y tan caros.