Spanish poem
Las tres musas últimas castellanas 072
El ver correr de Dios la sangre clara en abundante vena por el suelo (que borró el sentimiento todo el cielo y al sol desaliñó cabello y cara);
ver la generación dura y avara hartarse de venganza en su consuelo, oír la grande voz que rompió el velo; amaneciendo sombras que declara,
no fue bastante, con afán tan fuerte, a desatar un alma combatida que por los ojos en raudal se vierte.
Pues aunque fue mortal la despedida, aun no pudo, de lástima, dar muerte, muerte que sólo fue para dar vida.
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