Spanish poem
Respuesta De La Méndez A Escarramán. Jácara
Con un menino del Padre, Tu mandil y mi avantal, De la cámara del golpe, Pues que su llave la trae, Recibí en letra los ciento Que recibiste, jayán, De contado, que se vían Uno al otro al asentar. Por matar la sed te has muerto; Más valiera, Escarramán, Por no pasar esos tragos Dejar otros de pasar. Borrachas son las pendencias, Pues tan derechas se van A la bayuca, donde hallan, Besando los jarros, paz. No hay cuestión ni pesadumbre Que sepa, amigo, nadar; Todas se ahogan en vino, Todas se atascan en pan. Si por un chirlo tan sólo Ciento el verdugo te da, En el dar ciento por uno Parecido a Dios será. Si tantos verdugos catas, Sin duda que te querrán Las Damas por verdugado Y las Izas por rufián. Si te han de dar más azotes Sobre los que están atrás, Estarán unos sobre otros O se habrán de hacer alIá. Llevar buenos pies de albarda No tienes que exagerar, Que es más de muy azotado Que de jinete y galán. Por buen supuesto te tienen Pues te envían a bogar, Ropa y plaza tienes cierta, Y a subir empezarás. Quéjaste de ser forzado, No pudiera decir más Lucrecia del rey Tarquino, Que tú de su Majestad. Esto de ser galeote Solamente es empezar, Que luego, tras remo y pito, Las manos te comerás. Dices que te contribuya, Y es mi desventura tal Que si no te doy consejos, Yo no tengo que te dar. Los hombres por las mujeres Se truecan ya taz a taz, Y si les dan algo encima, No es moneda lo que dan. No da nadie sino a censo, Y todas queremos más Para galán un Pagano, Que un Cristiano sin pagar. A la sombra de un corchete Vivo en aqueste lugar, Que es para los delincuentes Árbol que puede asombrar. De las cosas que me escribes He sentido algún pesar, Que le tengo a Cardeñoso Entrañable voluntad. ¡Miren qué huevos le daba El Asistente a tragar Para que cantara tiples, Sino agua, cuerda y cendal! Que Remolón fuese cuenta Heme holgado en mi verdad, Pues por aquese camino Hombre de cuenta será. Aquí derrotaron juntos Coscolina y Cañamar, En cueros por su pecado Como Eva con Adán. Pasáronlo honradamente En este honrado lugar; Y no siendo picadores, Vivieron pues de hacer mal. Espaldas le hizo el verdugo, Mas debióse de cansar, Pues habrá como ocho días Que se las deshizo ya. Y muriera como Judas, Pero anduvo tan sagaz, Que negó —sin ser San Pedro— Tener llave universal. Perdone Dios a Lobrezno, Por su infinita bondad, Que ha dejado sin amparo Y muchacha a la Luján. Después que supo la nueva, Nadie la ha visto pecar En público; que de pena Va de zaguán en zaguán. De nuevo no se me ofrece Cosa de que te avisar, Que la muerte de Valgarra Ya es añeja por allá. Cespedosa es ermitaño Una legua de Acalá; Buen diciplinante ha sido, Buen penitente será. Baldorro es mozo de sillas Y lacayo Matorral, Que Dios por este camino Los ha querido llamar. Montúsar se ha entrado a puto Con un mulato rapaz: Que por lucir más que todos Se deja el pobre quemar. Murió en la Ene de palo Con buen ánimo un Gañán, Y el Jinete de gaznates Lo hizo con él muy mal. Tiénenos muy lastimadas La justicia, sin pensar Qué se hizo en nuestra Madre, La vieja del arrabal, Pues sin respetar las tocas Ni las canas ni la edad, A fuerza de cardenales Ya la hicieron obispar. Tras ella, de su motivo, Se salían del hogar Las ollas con sus legumbres; No se vio en el mundo tal, Pues cogió más berenjenas En una hora, sin sembrar, Que un hortelano morisco En todo un año cabal. Esta Cuaresma pasada Se convirtió la Tomás En el Sermón de los peces Siendo el pecado carnal. Convirtióse a puros gritos, Túvosele a liviandad, Por no ser de los famosos, Sino un pobre Sacristán. No aguardó que la sacase Calavera o cosa tal, Que se convirtió de miedo Al primero ¡Satanás!. No hay otra cosa de nuevo, Que en el vestir y el calzar, Caduca ropa me visto Y saya de mucha edad. Acabado el decenario Adonde ahora te vas, Tuya seré, que tullida Ya no me puedo mudar. Si acaso quisieres algo O se te ofreciere acá, Mándame, pues de bubosa Yo no me puedo mandar. Aunque no de Calatrava De Alcántara ni San Juan, Te envían sus encomiendas La Téllez, Caravajal, La Collantes valerosa, La golondrina Pascual, La Enrique mal degollada, La Palomita torcaz. Fecha en Toledo la rica, Dentro del pobre Hospital, Donde trabajos de entrambos Empiezo ahora a sudar.
More by Francisco Quevedo
- Raer Tiernas Orejas Con Verdades
- Reconocimiento Propio Y Ruego Piadoso Antes De Comulgar
- Reloj De Campanilla
- Repite La Fragilidad De La Vida, Y Señala Sus Engaños Y Sus Enemigos
- Retirado En La Paz De Estos Desiertos,
- Retiro De Quien Experimenta Contraria La Suerte, Ya Profesando Virtudes, Y Ya Vicios
- Retrato De Lisi Que Traía En Una Sortija
- Retrato No Vulgar De Lisis