Versos Spanish Francisco Quevedo Salmo Xiv

Spanish poem

Salmo Xiv

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Perdióle a la razón el apetito el debido respeto, y es lo peor que piensa que el delito tan grande, puede a Dios estar secreto, cuya sabiduría la oscuridad del corazón del hombre, desde el cielo mayor, leerá más claro. Yace esclava del cuerpo la alma mía, tan olvidada ya del primer nombre que hasta su perdición compra tan caro, que no teme otra cosa sino perder aquel estado infame, que debiera temer tan solamente, pues la razón más viva y más forzosa que me consuela y fuerza a que la llame, aunque no se arrepiente, es que está ya tan fea, lo mejor de la edad pasado y muerto, que imagino por cierto que se ha de arrepentir cuando se vea. Sólo me da cuidado ver que esta conversión tan prevenida ha de venir a ser agradecida más que a mi voluntad, a mi pecado; pues ella no es tan buena que desprecie por mala tanta pena, y él es tan vil y de dolor tan lleno, aunque muestra regalo, que sólo tiene bueno el dar conocimiento de que es malo.