Spanish poem
La guitarra
by Gabino Ezeiza (1858–1916)
Tiemblan las cuerdas heridas Al imprimirlas mis dedos, Es del lamento el remedo Que me convida á llorar. El ¡ay! de cada nota Cual si se fuera quejando, A mi me están enseñando Como tengo que cantar.
Esta guitarra que toco Y tiene tanta armonía Se liga á la vida mia Por una secreta union. Sin ella yo no podría Cantar en este momento, Como canto con su acento Lamentos del corazon.
Es de pino y en un tiempo Gallardo en una llanura Con su gigante figura Se vió en los campos crecer; Allí anidó la torcaz, La calandria y el gilguero, Hasta el loro barranquero Llegó su rama á romper.
O las noches de tormenta Que cuando relampagueaba De léjos lo divisaba Y al se fué á guarccer. Luego sacando un cuchillo Dejó su nombre grabado, Diciendo me has amparado, Otro dia he de volver.
Su piña rica y hermosa Que cuando va madurando Se van de por si volteando De su base al rededor. Cuántas veces el viajero El hambre satisfacia Cuando cansado venía A guardarse del calor.
A esa calma que le pinto Viene el furor estupendo' De algun huracan tremendo Sus gajos á quebrantar. El se repone de nuevo Y vuelve a elevar la frente, Mas ¡oh! martirio inclemente, Lo empiezan á codiciar.
Viene el leñador, lo mira Con un afan receloso Diciendo que es muy hermoso Porque lo quiere cortar. Alza la vista á su copa. Al ver su talla gigante Con el hacha en el instante El lo empieza á desmembrar.
Golpe tras golpe le asesta Hasta que al fin ya vencido Cae al suelo el pino herido Por el leñador sagaz Y su copa portentosa La cual tanta sombra hacia Queda convertida al día. En un tirante no más.
Al aserrador lo vende; Éste, luego en mil fragmentos Lo corta y vende al momento Con muy diversa intencion. Para bancos, para mesas Siempre se le då el destino Y la guitarra de pino De general condicion.
Ahora objetos tan diversos Cada uno llega á su esfera: Con la guitarra pudiera Un amante seducir. Porque oyendo los acordes De tan precioso instrumento, Va explicando con su acento Lo que él tiene que decir.
No es tan fina la madera Como encierra de armonia La perfecta analogia Que pretendía buscar. En mi semblante, señores, No se nota el sufrimiento Mas se comprende al momento Porque lo expreso al cantar.
Cuando te extingas ó mueras No se ha de acabar tu gloria; Quedarás en la memoria Del mortal que te formó. Se ha de acordar con orgullo El amante afortunado Que tú le has acompañado Cuando á una reja cantó.
Tal vez diga, la guitarra Que tenia era tan buena Que á mi me ha causado pena Cuando la he visto romper. Por ejemplo, si en un clavo Antes la tenia colgada Y la cuerda se cortara Como suele suceder.
Despues el grato recuerdo De tan precioso instrumento Convertido en mil fragmentos Te han de querer conservar. O si te cuelgan afuera Al pasar la brisa suave Lanzarás notas al aire Con acento funeral.
Tus cuerdas enmohecidas Las irá el tiempo cortando Y la araña irá formando Un finísimo sedal. Luego si el dueño se muere Llega por fin ese dia De que alguna mano impía Te quiera al fuego arrojar.
Tus cenizas esparcidas Alrededor de la lumbre Tal vez en el aire zumbe Del que te mira quemar. Una armonía que el sienta Bastante desconocida, Te desprendes de la vida Pero llorando no más.
Asi yo como este pino Por el mundo divagando, A todos les voy cantando Lo triste de mi destino. En mi escabroso camino Quien me pudo acompañar Es tan solo la guitarra Para ayudarme á llorar.
Quién sabe si con tu suerte Te conformas todavia, Lanzando dulce armonía Y habitando en un salon. Yo creo que aunque de seda Se compone tu ornamento Quisieras por otro momento Volver á tu condicion.
Yo tras de un imposible Corro siempre apresurado Y creía haberlo tocado, Sólo lo puedo soñar. Haré como tu puedes Volver á ser lo que he sido, Tambien estoy convencido Que nada puedo alcanzar.
Confórmate con tu suerte Y yo tambien con la mia, Tú lanzando tu armonía Va de mi lamento en pos, Como amantes desdichados Tú gimiendo y llorando Vamos el mundo cruzando Hasta perdernos los dos.
Aunque tú eres insensible Al dolor y al sufrimiento Como la palma que el viento Hace gemir al pasar. La mano imprime tus cuerdas Y el dolor que yo sentia Remedas con tu armonía Lo que tengo que llorar.
Plagiando el dolor humano. Van las cuerdas con tu acento Como autómata instrumento Por estraña voluntad. Pero yo que siempre canto Todas las penas que siento, Bien se comprende al momento La diferencia que habrá.
Tú guardarás el secreto De la existencia de un pária Hasta la última plegaria Que al mundo dedicarė. Serás la fiel compañera Que conmigo irá rodando Y en todas partes cantando Las penas que yo pasé
Tú serás la que del lecho Colgada á la cabecera Quedarás cuando yo muera Mirandote al espirar. Y tal vez en mi agonía Tendiendo hasta ti mi brazo Al último adios de paso Te haga una nota arrancar.