Spanish poem
A Francia
by Gertrudis Gómez de Avellaneda
Bástete ¡oh Francia! la atronante gloria Con que llenó tus ámbitos el hombre; Bástete ver en inmortal historia Unido al tuyo su preclaro nombre. Bástete la memoria De aquellos grandes días En que a su voz la Europa estremecías, Y deja al mundo ese sepulcro austero Donde el hado severo Guarda al gigante de ambición y orgullo, Entre esas peñas áridas y solas; Mientras el mar -con turbulento arrullo- Quiebra a sus pies las espumantes olas.
¡Déjale allí! Sin comitiva, aislado Duerma en su roca solitaria y fría El rey sin dinastía... No en panteón estrecho sepultado, De París oiga el bacanal rüido, Entre vulgares reyes confundido.
¡Déjale, que supuesto es Santa Elena! Los nombres poderosos De Wagram, de Austerliz, Marengo y Jena No volverán los ecos silenciosos, La paz turbando de la tosca tumba, A que no presta con sus alas sombra El águila imperial, ni el hueco bronce Por saludarla omnívomo retumba Pero allí el mundo mírala, y se asombra Del misterio que muda le revela; Pues el fantasma inmenso, Que entre cielo y abismo allí suspenso Cumple quizás designios soberanos, Es de la humana historia un monumento, Que a pueblos y a tiranos Dé alta lección, terrífico escarmiento!