Spanish poem
Rimas sacras N° 83
by Gómez Tejada de los Reyes, Cosme
N° 83.
á tu no ser, que anula lo que ha sido, por esto odiosa y él apetecido: tanto puede un engaño, que aborrece el provecho y ama el daño! Muera al pecado quien la vida quiere, porque quien nunca peca, nunca muere. Seas pues entidad ó nada seas, o monstruo horrible de figura estraña! que mueves guerra sola, no es creible. Por crueles tus armas, no por feas se temen. Donde estan? No tu guadaña, que sola corta en lo que es insensible. Que tienes mas horrible? Vivo padezco, y cuando estis presente, ni el alma puede obrar, ni el cuerpo siente. Mas bien considerado tu estímulo cruel es el pecado, las culpas fieras, que condenan luego á gusanos el cuerpo, el alma á fuego! Muera el pecado pues, viva la gracia, y la vida será muerte penosa, siendo la muerte, vida siempre amable: fin de trabajos, libre de desgracia, corona de triumfos gloriosa, y posesion de un bien nunca mudable. Quien navega el instable mar proceloso y puerto no desea? Sin nubes de ignorancia el Norte vea! Tiénelas nuestra vista: dispierte pues: la voluntad conquista con violencia esas Indias si se esfuerza, porque el reino de Dios padece fuerza. Un bien incomparable, o muerte amada, en tí se halla: que con tu venida cesa el pecar, terrible desventura! la llama del vivir queda apagada,
que tuvo la del fomes encendida de amor de la terrestre hermosura. Tu presencia asegura vencido el mundo ya con su malicia, la corona triumfante de justicia, y el bien de mas ganancia que es el inmenso don, perseverancia: y al fin á todos puedes ser de gusto al malo no pecar, salvarse al justo. Vida erumnosa! solo puede amarte un insensible ciego, apeteciendo tu acibar miel y tu fealdad belleza. Trabajos en seguirte y en dejarte, trabajos en vivir siempre muriendo, trabajos en la misera pobreza, trabajos de riqueza siempre identificada con cuidados, y mas trabajo ocasionar pecados! Trabajo es no tenerlos, porque está el merecer en padecerlos, y la mayor desdicha es del dichoso, que sin trabajos siempre vive ocioso. Vive ya de una vez! porque es locura, comenzar á vivir en cada hora: muere á tí mismo y vivirás contento. Vida que en sus períodos no dura sujeta á crecimiento y desmejora, es desigual, fundada está en el viento. O flaco fundamento! iterado mil veces de él que aspira! mensagero civil de la mentira! que verdaderos bienes desprecian de la vida los vaivenes, y solo es edificio estable y fuerte, él que se erige en basas de la muerte!
Al sueño llaman de la muerte imágen, si la muerte no es imágen suya original y copia asi conforman. Duerman los hombres, sueñen y trabajen, porque del alma el enemigo huya Y si especies mas gratas los informan, si en reyes se transforman, hártese su ambicion sin ser culpable, y vean si en sueño es insaciable! sea prado florido recostadero de su dulce olvido: la noche gozen, pues á la mañana, trabajo y gusto es sueño, es sombra vana. Corre el arroyo claro, y sus cristales se quiebran entre guijas, y sobre arenas doradas lisongea delicioso. El rio se despeña con raudales, adórnase de márgenes amenas, soberbio corre, cuanto caudaloso: triste fin ó dichoso no atienden, con descuido al mar llegan: en él se entregan y en él se anegan. Séanse pues los hombres arroyos pobres, rios de altos nombres, rios y hombres de una misma suerte ha de sorber el mar, tragar la muerte. Nace la flor hermosa en el aurora mas alegre de Abril, entre esmeraldas que rompieron sus hojas carmesíes: perlas sobre ella (tierna madre) llora, y piensa ser adorno de guirnaldas, preciadas sobre el oro y rubies. O esperanza! no fies en la hermosura de sus hojas bellas, que si al brotar desluce las estrellas, apenas el sol hiere
el horizonte opuesto, cuando muere, y en mortal noche sn hermosura humilla, la que nació en el alba maravilla. Impulso artificial la rueda mueve: sus arcaduces llenos y vacios unos levanta otros precipita. Con verde gallardia la hoja leve la rinden por Noviembre cierzos frios y pálido su lustre se marchita. Bien que el árbol compita soberbio con las nubes, le destroza voraz el tiempo: á la enramada choza igual desdicha aguarda, que á la torre mas ferme y mas galarda: un mismo riesgo todo el mundo corre, la rueda, la hoja, el árbol, choza y torre.