Versos Spanish Gregorio Gutiérrez González ¿Por Qué No Canto?

Spanish poem

¿Por Qué No Canto?

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¿Por qué no canto? ¿Has visto a la paloma Que cuando asoma en el oriente el soI Con tierno arrullo su canción levanta, Y alegre canta La dulce aurora de su dulce amor? Y ¿no la has visto cuando el sol se avanza Y ardiente lanza rayos del cénit, Que fatigada tiende silenciosa Su ala amorosa Sobre su nido, y calla, y es feliz? ¡Todos cantamos en la edad primera Cuando hechicera inspíranos la edad, Y publicamos necios, indiscretos, Muchos secretos Que el corazón debiera sepultar! ¡Cuando al encuentro del placer salimos, Cuando sentimos el primer amor, Entusiasmados de placer cantamos Y evaporamos Nuestra dicha al compás de una canción! Pero después... nuestro placer guardamos, Como ocultamos el mayor pesar; Porque es mejor en soledad el llanto, ¡Y crece tanto Nuestra dicha en humilde oscuridad! Sólo en oscuro, retirado asilo Puede tranquilo el corazón gozar; Sólo en secreto sus favores presta, Siempre modesta, La que el hombre llamó felicidad. ¿Conoces tú la flor de batatilla, La flor sencilla, la modesta flor? Así es la dicha que mi labio nombra; Crece en la sombra, ¡Mas se marchita con la luz del sol!. ¡Debe cantar el que en su pecho siente Que brota ardiente su primer amor; Debe cantar el corazón que, herido Llora, afligido, Si ha de ser inmortal su inspiración! Porque la lira, en cuyo pie grabado Un nombre amado por nosotros fue, Debe a los cielos levantar sus notas, O hacer que rotas Todas sus cuerdas para siempre estén. Pero, ¡cantar cuando insegura y muerta La voz incierta triste sonará.... Pero cantar cuando jamás se eleva Y el aire lleva Perdida la canción, triste es cantar! ¡Triste es cantar, cuando se escucha al lado De enamorado trovador la voz! ¡Triste es cantar, cuando impotentes vemos Que no podemos Nuestras voces unir a su canción! Mas tú debes cantar. Tú con tu acento Al sentimiento más nobleza das; Tus versos pueden fáciles y tiernos Hacer eternos Tu nombre y tu laúd.... ¡Debes cantar! ¡Canta, y arrulle tu canción sabrosa Mi silenciosa, humilde oscuridad! Canta, que es solo a los aplausos dado Con eco prolongado Tu voz interrumpir.... ¡Debes cantar! Pero no puedes, como yo he podido, En el olvido sepultarte tú; Que sin cesar y por doquier resuena Y el aire llena La dulce vibración de tu laúd. No hay sombras para ti. Como el cocuyo El genio tuyo ostenta su fanal; Y huyendo de la luz, la luz llevando, Sigue alumbrando Las mismas sombras que buscando va.