Spanish poem
De Endimión
by Hernando de Acuña (1518–1580)
En una selva, al parecer del día, se estaba Endimión, triste y lloroso, vuelto al rayo de sol que presuroso de la cumbre de un monte descendía.
Mirando el turbador de su alegría, contrario de su bien y su reposo, tras un grave suspiro doloroso, tales palabras contra el sol decía:
«Luz clara, para mí triste y oscura, que con furioso curso apresurado mi sol con tu tiniebla oscureciste,
si te pueden mover en tanta altura las quejas de un pastor apasionado, no tarde en volver donde saliste».