Spanish poem
El Virrey Solís Y Moreno De Escandón
El palacio virreinal Se encuentra sumido en sombra. Sobre el techo y en el patio La lluvia cae monótona; Se ve una luz solamente En una cerrada alcoba, Y en ella están departiendo En voz lenta, dos personas: Con el Virrey don José Solís y Folch y Cardona, Habla el Alcalde ordinario Moreno Escandón, que gloria Como Fiscal de la Audiencia Fue después; que la Colonia Enalteció con ingenio Y virtudes, y que en toda Inquietud para el Virrey Le dió ayuda cariñosa Y fue noble confidente De sus últimas congojas. De pronto dice Moreno En tono de quien reprocha: —«Nada en Santa Fe dijisteis; Tan sólo cuando a la Costa Llegó el Bailío, supimos Que de la Corte española Un nuevo Virrey vendría». —«Esta carga abrumadora, Respondió Solís, depuse Hace más de un año. En notas Ante el Monarca he insistido. Me oyó. Soy feliz ahora». —«¿Y a uniros vais a Sevilla A vuestro hermano, que es honra De España como Arzobispo, O a servirle a la Corona Como Mariscal de Campo Con vuestra espada gloriosa?» Del Virrey la voz oyose Que se extendía en la sombra... No era la voz de otros días Clara, vibrante, imperiosa, Sino voz entrecortada, Como de alguien que se agota, Voz de quien hablar pretende Pero en vez de hablar, solloza. —«Aquí quedarme he pensado, Y no es intención de ahora». —«Qué es lo que decís?», Moreno Con sorpresa lo interroga. «¿Habéis resuelto quedaros, Como holgazana persona En Santa Fe, que os ha visto Siempre el primero entre pompa, Entre honores, y acatado, Y en tanto, luciendo en otra Mano la real insignia? ¿No dirán que una deshonra Del aprecio del Monarca Vuestro ilustre nombre borra? ¡En Santa Fe!... No comprendo... ¿Qué dirán todos?» —«No importa. Si al Cielo irroguele ofensas Con mi vida licenciosa, Aquí donde yo he debido Ser de fiel creyente norma, Es fuerza que se me vea Como sombra de una sombra...» Seguía tenaz la lluvia Cayendo en la noche lóbrega. Moreno Escanden decía: —«Seréis de la gente ociosa Comidilla. Bravas lenguas En Santa Fe siempre sobran Para hacer de todo burla Y para regar ponzoña. ¿Vos Duque de Montellano, Como cesante y de ronda De noche por las callejas Siendo aquí de todos mofa, Cuando antes en torno vuestro Se oían sólo lisonjas?» —«¿A España? ¿A la Corte? ¿A fiestas? Hondo cansancio me postra... »Busco el sueño, pero el sueño Sólo es para mí zozobra: Oigo ruido de cadenas, Negras visiones se agolpan A mi rededor; me hundo Como entre revueltas olas; Lucho con ellas, y sirtes Veo ante mí tenebrosas, Y en sobresalto despierto; Sudor helado me moja Las sienes; estrecho nudo Al querer hablar, me ahoga... Me incorporo; todo inútil, Y en tanto... lejos la aurora Que mis visiones disipe, Visiones trágicas y horridas. Busco amores olvidados, Pido músicas ruidosas, Bullicio de gente alegre, Pero el tedio me devora. Sangre soy empobrecida De una raza que se agota, Néctar quizá de otros tiempos En una embriagante copa, Y que hoy, al pasar los años, Es de la vida una sobra». —«¿Y no rezáis?» —«Rezo... En vano». —«Pero la misericordia Del cielo, que es infinita, Al pecador no abandona, Al que los brazos le tiende Y consuelo y paz implora». —«Es verdad. Mas cuando triste, En la quietud de mi alcoba, Me postro a rezar, visiones Me perturban tentadoras. Aquí conmigo el pecado Ha vivido; y se alzan formas Que se acercan, que se alejan, Que vuelven, después se borran, Y vuelven después... y juntan A mí la encendida boca». Moreno Escandón callaba; Era alta noche. En las hojas Del patio se percibía El lento caer de gotas. Y Solís seguía: —«A veces Tristes claustros mi memoria Cruzan en hondo silencio; Arcos y arcos, grises losas, Retablos en blancos muros Donde se extiende la sombra Que débil lámpara alumbra; En la capilla el aroma Del incienso; a media noche Del órgano lentas notas Que van borrando... borrando Del mundo alegrías locas, Y nos llevan lentamente A una luz de eterna gloria, En redor humildad viendo Y el alma ante Dios absorta; Y Cristo manando sangre, Y entre sangre su corona De espinas; albas risueñas Sobre el huerto... olor de rosas Que cuidan para la Virgen Manos antes pecadoras... La comunidad que pasa; En el coro la salmodia... ¡Luz celestial que se enciende, Y la tierra que se borra!» Moreno Escandón callaba. En Santa Fe silenciosa Sonó una campana. Trinos, Más trinos entre las frondas Que se agitan en el patio. Salió Moreno. La alcoba Quedó en silencio profundo... Luego una voz que solloza... Y otra vez silencio... Un Cristo, Divina misericordia, Abre los brazos. El Duque Las rodillas ante él dobla; A sus pies se abraza. Llanto Su rostro pálido moja, Y abrazado al Mártir sigue Hasta que llega la aurora. Di a los pobres su fortuna; En humilde ceremonia Entregó el mando a Messía, Y esa tarde en su carroza, Con su uniforme de gala, Por las calles silenciosas Fue al convento franciscano Donde sonaban las notas Del órgano y ascendía De incienso fragante aroma. Llamó al Prior. Y esa noche Vestido de tela hosca, De rodillas, en su celda, Vio nuevamente la aurora.