Spanish poem
Era Escasa La Pitanza
Era escasa la pitanza En el Asilo de locos. Don José Solís, Virrey Entre Virreyes rumboso, Que cuanto daba a los pobres Lo juzgaba siempre poco, De esa escasez supo un día Contrariado y con asombro, Porque al Asilo enviaba Siempre ayuda generoso, Y al instante a su presencia Llamando a su mayordomo, Y entregándole una bolsa Le dijo: «Con este oro Quiero que se dé un almuerzo Mañana mismo a los locos, Pero un almuerzo abundante, Un almuerzo apetitoso, Como esos, según decires, Que acostumbran los canónigos, Y que por eso, rollizos Se les ve subir al coro, Aunque afirman que es la vida Sin pecados, lo que sólo Hace que Dios los conserve Con buena salud y gordos. Siempre de pecados me hablan, Las manos en el redondo Vientre cruzadas, sabiendo Que al cielo ofendemos todos, Unos pecando a escondidas Y no ocultándonos otros». De verse eran las espuertas: Pavos asados al horno, Papas con queso, esponjadas, Y carnes con blancos trozos De cebolla, y con lechugas, Postres variados, bizcochos Hechos por monjas, y dulces... Todo allí servido a rodo. El Virrey pensó: «La dicha Se puede alcanzar con poco». Temprano, al día siguiente, Fue al Asilo. Vienen todos Carilargos... Y él creía Encontrarlos muy dichosos. —«¿Cómo almorzasteis?», pregunta. Y uno, inclinando los ojos Le responde bostezando: —«¿Cómo almorzamos? Nosotros, Señor Virrey, como frailes, Y los frailes como locos».