Spanish poem
Visita
Sentado ante su mesa de trabajo Estaba, en tanto que visiones blancas y vaporosas, en azul ensueño, En torno de su lámpara flotaban, y níveos copos de menuda nieve Daban en el cristal de su ventana. Y de repente vino a su memoria, En el hondo silencio de la estancia, El recuerdo de un hombre conocido Hacía muchos años. La garganta Sintió oprimida, y algo de tristeza y de vergüenza conmovió su alma. Recordó la humildad de ese hombre triste. Humildad en acciones y palabras, Que don ninguno recibió del cielo y llevó siempre vida solitaria Como un árbol en áspera llanura. Recordó sus promesas reiteradas De ir a verlo en su plácido retiro, y que aquel hombre en su mansión callada Esas ofertas siempre agradecía, Pero creyendo sus promesas vanas. Y se acordó también de que ese hombre En su silencio y su humildad lo amaba. Todos esos recuerdos se agolparon De pronto en su memoria, en la callada Sombra que lo envolvía. En su hondo ensueño Quiso apartarlos, pero voz del alma, Voz imperiosa estremecer lo hizo. Se puso en pie. Lucía en su mirada luz de sonrisa, y respiró, ya libre del nudo que oprimía su garganta. Y apresurado se vistió. La noche Cubría la llanura solitaria, Y dirigió los pasos en la nieve Del hombre humilde a la tranquila casa. Y entró. Después de familiar saludo y ya sentado cerca de la llama Entre ese hombre y su humilde compañera, Que con muda sorpresa se miraban, Observó pensativo esos silencios Que interrogan, y son como en las páginas Esos espacios que la pluma deja A veces entre frases y palabras. Y en ambos rostros observó de pronto como inquietud furtiva, entre las pausas del lento hablar, mas comprendió en seguida La causa: No creían, no esperaban Que viniera, tan tarde, y de tan lejos, En medio de la nieve y entre charcas, Sólo por darles un placer, y sólo Por cumplir su promesa. Y se miraban Aguardando angustiados que dijera De ese visita la razón. ¿Qué causa lo hizo venir en semejante noche? ¿Qué servicio quería? ¿Era una infausta o grata nueva, la que así, tan tarde, Lo traía al silencio de esa casa? Comprendiendo esa íntima zozobra Quería hablar para infundirles calma, Pero seguían los silencios lentos, y seguían pesando las palabras; y como él temerosos los veía de una revelación inesperada, Ante ellos se sintió como acusado, Confuso, torpe, y en angustia el alma. Y se vio como lejos... lejos de ellos, Como si frente a frente no se hallaran, Hasta que en pie, para salir, se puso. La angustia que sus almas embargaba Al fin cesó. Lo comprendieron todo... Vino por ellos, para hacerles grata Esa noche de invierno; solamente Por ellos... y en sus ojos irradiaba Luz de alegría. Quiso verlos alguien En su vida tranquila y solitaria; Visitarlos, oírlos... Y más fuerte Que la nieve, y el frío y la distancia Fue ese deseo. Vino a verlos alguien En el hondo silencio de sus almas... Alguien al fin llegó. ¡Cuánto alborozo! Fluían de sus labios las palabras, y para retenerlo, sonreían, y entusiasmados a la vez hablaban. Les prometió que volvería. Y antes De llegar a la puerta, la mirada Tendió en redor, porque en la mente quiso La memoria fijar de aquella casa. Clavó la vista en cada mueble; luego, Como queriendo concentrar el alma En un recuerdo, los miró callado Porque en el fondo de su ser dudaba Si volvería... Y se perdió su sombra En la llanura, por la nieve, blanca.