Spanish poem
Apólogo
by Jorge Isaacs
A mi amigo el doctor Florentino Vezga
En el artesón dorado De una oscura sacristía Un murciélago tenía Blando nido acomodado. Al través del enrejado Cierta mañana decía A los pájaros que oía Cantar en el emparrado:
"Turba de herejes, malsines, ¿A qué Dios allí alabáis Cuando interrumpiendo estáis Con chillidos los maitines? Dejad uvas, galopines: Sin vino al guardián dejáis Y nunca un grano sembráis Del convento en los jardines".
Un gran lechuzo que oyó La filípica tremenda Dijo: "Merece prebenda; Este bicho es un Veuillot!"