Versos Spanish José Antonio Porcel Acteón y Diana

Spanish poem

Acteón y Diana

by (1715–1794)

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Aquella que nos informa, que aunque tres formas vistió, no querrá un hombre, y que no será de ninguna forma;

pues si bien Plutón de un cuerno la llevó por su querida, de estos casados la vida vino a ser luego un infierno;

con quien de amoroso empeño no hay quien acordarse cuente, y aun Endimión solamente se acuerda como por sueño;

hija de Jove (un borracho) y Latona, que parió una muchacha como una luna, y como un sol un muchacho;

fatigada ésta del uso de las flechas un verano, pues siendo menor su hermano, a abochornarla se puso,

viendo entre unas espesuras que un mudo remanso había, tan claro, que le decía a cualquiera dos frescuras,

dijo:«En bañarme convengo; ninfas, presto, a desnudarme, que, aunque casta, he de limpiarme, pues soy leona y manchas tengo.»

Desnudas todas, se fragua el baño, y aunque temían si desnudas las verían, echaron el pecho al agua.

Y cuando en las aguas mudas las faltas que desmentían vestidas, las descubrían como verdades desnudas,

Acteón, hijo de Aristeo y Autónoe, llegó cazando a la fuente, adivinando que allí habría un buen ojeo.

Aquí fue la fiesta brava, aquí el chillar, y agua echarle, pero el gato, al zapearle, a la carne se acercaba.

«Vanos son esos trabajos, ninfas», dice; «no gritéis, ni vuestros tiples me alcéis, que yo busco vuestros bajos.

»Mi brazo es de todas mangas, por feas no os aflijáis, que yo, porque lo sepáis, también suelo cazar gangas.

»Porque vea, no hayas pena, Diana, tus cuartos menguantes, que mis cuartos son bastantes para hacerte luna llena.

»Que seas casta no contrasta lo que a tu honor es debido, porque lo que yo te pido cosa es que te deja casta.»

Diana con ojos severos dice: «No te gloriarás, pues si en carnes visto me has, yo haré te vean en cueros.»

«Y pues de verme los yerros te tengo de castigar, eso que me quieres dar guárdalo para los perros»,

dijo, y cornudo venado lo hizo; pero, si hacer pudo la que dio en casta un cornudo, ¿qué no hará la que no ha dado?

Huyendo, pues, por los cerros sus perros, que lo encontraron, fieles lo despedazaron, con que murió dado a perros.

Para cofres recogieron el cuero, y a la cabeza enterrada esta simpleza o esta discreción pusieron:

«Hombres bobos, que al ver una hermosura, le entregáis las potencias y sentidos, y aun poseéis las dichas, entendidos estad en que la dicha no es segura.

»Acteón escarmientos os procura; que a una casta deidad (si ennoblecidos deben los riesgos ser apetecidos) dio un sentido, y ya llora su locura.

»Sólo en la vista tuvo su delicia, y se vio, cual lo ves, muerto, deshecho, bruto y con astas; pero no lo dudo,

»pues cualquiera mujer que se codicia (sea la mejor), lo deja a un hombre hecho un pobre, un bruto, y lo peor, cornudo.»