Spanish poem
Como gustéis
by José Arnaldo Márquez (1832–1903)
Amiens. Quien bajo el árbol frondoso desee yacer conmigo, y ajustar su alegre canto del ave á los dulces trinos, que venga hacia aquí, que venga, donde no hay más enemigo que el invierno y la tormenta, las tempestades y el frío.
Canto.
Todos. Quien desdeña la ambición y vive del sol al brillo buscando el pan, y contento con lo que haya conseguido, que venga, que venga aquí, donde no hay más enemigo que el invierno y la tormenta las tempestades y el frío.
Si por ventura acontece tornarse un hombre en borrico, dejando paz y riqueza por un porfiado capricho, duc ad me, duc ad me, duc ad me, que aquí verá otros pollinos como él; y si no, que venga adonde Amiens nuestro amigo.
Canto.
Amiens. Sopla, sopla, viento helado, que no eres tú tan maligno cual la ingratitud del hombre ni muerdes con tanto ahinco, pues no se te puede ver aunque tu soplo sentimos. Cantemos, ¡oh, sí, cantemos, de la enramada el asilo! Hay mucha amistad fingida y muchos amores frívolos, mas ¡oh! bajo la enramada la vida es un regocijo. — Hiela, hiela, crudo cielo, que no ofendes con tu frío como el pago que los hombres dan al bien con el olvido. Tú tornas el agua en hielo; mas tu soplo no es tan frío como el triste desengaño de ver que olvida un amigo. Cantemos, ¡oh, sí! etc., etc.
Rosalinda. No hay desde Oriente á Poniente joya como Rosalinda.
Do quiera lleva el ambiente la fama de Rosalinda. El cuadro más refulgente negro es junto á Rosalinda. Ni recuerde faz la mente sino la de Rosalinda.
Si falta al ciervo una cierva venga y busque á Rosalinda. ¿Su especie el gato conserva? Lo mismo hará Rosalinda. El forro el calor conserva: otro tanto Rosalinda. Quien siega ha de atar la yerba, y al carro con Rosalinda. Como en nuez dulce, se observa corteza agria en Rosalinda.
La rosa de amor enerva y punza, cual Rosalinda.
Celia. ¿Y habrá silencio en el desierto bosque porque nadie lo habita? No: que á cada árbol prestaré una lengua que bellas cosas diga. Una dirá cuán presto cruza el hombre la senda de la vida, de cuyo espacio el hueco de la mano encierra la medida. Y otra los olvidados juramentos de dos almas amigas. En las más bellas ramas y al extremo de las mejores líneas, grabaré embelleciendo mis sentencias un nombre: Rosalinda. Y cuantos lean notarán que el cielo quiso mostrar un día juntas en breve espacio, sus más bellas y nobles maravillas.
Á la naturaleza dió el encargo de un cuerpo en que se anidan todas las gracias juntas y aumentadas; por eso ella combina la hermosa faz, no el corazón, de Helena: la majestad altiva de Clëopatra, el alma de Atalantoa, de Lucrecia la esquiva modestia; y con mil prendas quiso el cielo juntar en Rosalinda de corazones, rostros y miradas la suprema valía. Tan bellos dones quiso dar el cielo á su obra favorita para que siendo yo su esclavo siempre rinda á sus piés mi vida.
No:¡Oh digno Oliverio! ¡Oh bravo Oliverio! No me dejes atrás! Pero;Velas y buen viento Márchate al momento. No me cases jamás. (Salen Jaques, Piedra y Tomasa.)
Canción.
¿Qué dar al montero que mató al venado? Brindémosle el cuero; los cuernos también, para que con estos adorne su sién, y llevémosle en triunfo á su casa y entonémosle así el parabién.
Coro.
No te avergüence llevar un cuerno: naciste mucho más tarde que él. De padre en hijo fué adorno eterno; de suegro en yerno, no hay más segura luna de miel. ¡Pues viva el cuerno! ¡Fuerte y lozano! No lo desprecies, llévalo, hermano!
CANCIÓN.
Iba un amante con su doncella, con el ¡eh! con el ¡oh! y el ¡qué gusto me da!,
Entre los surcos de los maices, con el ¡eh! con el ¡oh! y el ¡qué gusto me da!, sobre los verdes blandos tapices se recostaron los dos felices bajo la sombra de aquel maizal. Las aves cantan de dos en dos, etc., etc. Y principiaron una tonada, con el ¡eh! con el ¡oh! y el ¡qué gusto me da!, de que la vida no dura nada, como una rosa que á la alborada se abre, y de noche marchita está. Las aves cantan de dos en dos, etc., etc. Disfruta la hora cuando es propicia, con el ¡eh! con el ¡oh! y el ¡qué gusto me da!; porque en amores es la delicia ser coronado con la primicia que en primavera más bella está. Las aves cantan de dos en dos, etc., etc.
Himeneo. Hay regocijo en el cielo cuando las cosas del suelo acordes y unidas son. Recibe á tu hija querida ¡oh duque! y une su vida al que está en su corazón. Para cumplir tal deseo te la ha traído Himeneo de la celeste región.
Himeneo.¡Silencio! No haya algazara. Yo de esta historia tan rara deduzco una conclusión. Aquí veo cuatro pares que juntar en mis altares, de mano y de corazón. (A Rosalinda y Orlando.) Seréis felices unidos. (A Oliverio y Celia.) Dos en uno confundidos como ellos, habréis de ser. (A Febe.) Al zagal tu amor escoja, si tener no se te antoja por marido una mujer. (A Piedra y Tomasa.) Vosotros en firme nudo seréis el invierno rudo y el granizar y el llover. Entre nupciales canciones, averiguad las razones del suceso singular que aquí nos ha reunido, y veréis cómo ha nacido y cómo pudo acabar.
canto.
La diadema de Juno fueron las bodas, que en mesa y lecho junta las almas todas. Honremos á Himeneo que puebla al mundo y es en todas las zonas el dios fecundo.