Spanish poem
El Semidiós Que Alzándose A La Cumbre
by José Cadalso (1741–1782)
El semidiós que alzándose a la cumbre del alto Olimpo, prueba la ambrosía entre la muchedumbre de dioses en la mesa del Tonante, y en copa de diamante purpúreo néctar bebe al son de la armonía de los astros que en torno el cielo mueve; si desciende algún día al mundo, le fastidian los manjares del huerto, viña, monte, campo y mares. Desde que el campo elíseo al tierno Orfeo oyó cantar su amor en tono blando y el ardiente deseo de volver a lograr su dulce esposa cuya lira amorosa mientras duró cantando de Sísifo y de Tántalo un momento paró todo el tormento, ya no se admira cuando algún mortal al verse en tal delicia las gracias canta a su deidad propicia. Quien vio, surcado el mar, minas gigantes, sangrientas Amazonas, gente extraña y límites distantes de humana audacia no, mas sí del mundo, y el piélago profundo hiende con ancha nave volviendo rico a España en el tranquilo hogar vivir no sabe. Desprecia la cabaña, la barca y red que le ocupó primero antes que fuese osado marinero. El joven que una vez del tracio Marte de pálidos cadáveres cercado tremoló el estandarte y en el carro triunfal fue conducido en su patria aplaudido con bélico trofeo y júbilo aclamado por volver a la lid arde en deseo. Ya desdeña el arado, hijos, esposa, padre, mesa y lecho; sólo el guerrero ardor le llena el pecho. Y el que al divino Moratín oyere los metros que el timbreo dios le inspira, y el brío con que hiere la cítara de Píndaro sagrada, ya nunca más le agrada la humana voz, ni sones de otra cualquiera lira, por más que suenen ínclitas canciones que necio el vulgo admira. Canta, pues, entre todos el primero, y calle Ercilla, Herrera, Horacio, Homero. Canción dile a mi amigo, que me falta el aliento, y que cuando cantar su gloria intento callo mil veces más de lo que digo.