Spanish poem
¡Vuela, Vuela, Hamaca Mía
¡Vuela, vuela, hamaca mía: Y al ruido de tus alas, Adormece al desterrado Que suspira por su patria! Pronta vuela; y cuando el sueño Llene rápido la estancia Y en los aires revolando Nos remeza con su planta, Que a mis labios baje, dile, Y aspirar me dé la blanca Amapola del olvido, En aromas empapada. Que del alma echar ya quiero Las memorias despiadadas De los sitios que sonaron Con los pasos de mi infancia; De la madre cariñosa Que al bajar la noche parda, Con dos besos mis dos ojos, Bendiciéndome, cerraba; Del nogal que levantando Su verdor sobre mi casa, En los juegos de la siesta Grata sombra me prestaba. Suspendida de sus ramos, De azucenas coronada, Fresca y leve te mecía Al impulso de las auras. Mas ¡ay Dios! partiendo el rayo De entre lóbrega borrasca, Abrasó el querido tronco, Destrozó sus bellas ramas. ¡Y tú, hija de los aires, Hoy pendiente a mis espaldas, Fugitiva vas conmigo Sin parar de playa en playa! Sí: conmigo del desierto Los torrentes roncos pasas, Y en las calles silenciosas De los bosques me acompañas. ¡Sin dejarme, de los hombres Atraviesas las moradas, Y conmigo de los mares Ves las ondas solitarias! Y después que en occidente Hunde el sol su inmensa llama, Y los últimos fulgores Del crepúsculo se apagan, Con su triste luz la luna Nos alumbra: —tú colgada De algún árbol extranjero; ¡Yo soñando con la patria! ¡Vuela, vuela, hamaca mía: Y al ruido de tus alas, Adormece al desterrado Que ha perdido cuanto amaba!