Spanish poem
Nace, Vive Y Adelanta
Nace, vive y adelanta por la senda de la vida, y al recibir una herida la citara toma y canta; Y la turba se divierte con el que, fija en el cielo La mirada, por el suelo do lleva el paso no advierte. El se queja, y mientras tanto se le escucha sonriendo, quizás a veces creyendo que son ardides del canto. Y en su profunda aflicción, de sus canciones benditas, ¡cuántas, cuántas van escritas con sangre del corazón! Aunque el genio el canto exhale canta al par dolor y gloria que el laurel de la victoria cuesta más de lo que vale. Y al esparcir gloria y luz del mundo en el escenario, encuentra en él su calvario y su martirio en su cruz. Si Jesús en su suplicio llegando al último instante, desencajado el semblante, consumado el sacrificio, Entre el ronco vocerío del pueblo que le insultaba con dulce amor exclamaba: «¡Perdonadlos, Padre mío!» Si su frente desgarrada por la sangrienta corona al suelo inclina y abona la clemencia su mirada, También el bardo, al sentir que se acerca su partida sintiendo luchar la vida con las ansias del morir, Venciendo su mal profundo de su lecho se levanta, su citara toma, y canta como el cisne moribundo. Siendo aquél su último cante de su eterna despedida, pura esencia de su vida y perfume de su llanto, Que cuando la frente inclina al peso de su corona, ¡también bendice y perdona al mundo que le asesina!