Versos Spanish José Gautier Benítez Romance

Spanish poem

Romance

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Hermosísima Cacica de los montes tropicales, la de la negra melena, la de los ojos muy grandes; tres lunas ha que te busco par la orilla de los mares, por la cima de los montes, por el fonda de los valles. Al no verte en el areito ni en la choza de tus padres, ni en el baño que cobijan pomarrosas y arrayanes, murió la risa en mis labios, y de verter llanto a mares, pierden su brillo los ojos que reflejaron tu imagen. Mis guerreros ya no tocan caracoles y timbales, y temerosos me siguen sin atreverse a mirarme; que a todo el mundo pregunto, y no me responde nadie, ¿do está la hermosa Cacica de los montes tropicales, la de la negra melena, la de los ojos muy grandes?

Le he prometido a quien diga el lugar do puedo hallarte, la mitad de la cosecha, la mitad de mis palmares, mi castillo de Cacique, el que heredé de mis padres, hecho con oro del Yunque sin liga de otros metales; mis más hermosos aretes, mis más hermosos collares y con mi carcaj de concha embutido de corales, mis flechas más aguzadas y mi arco de más alcance. Los ancianos de la tribu quieren el mando quitarme porque dicen que el Cemí, de rigor haciendo alarde, me ha convertido en un niño que nada entiende ni sabe, que el jugo de la tebaiba ha emponzoñado mi sangre. ¿Qué me importan las riquezas? Los honores, ¿qué me valen si no he de verte a mi lado, si conmigo no las parte la hermosísima Cacica de los montes tropicales, la de la negra melena, la de los ojos muy grandes?

¡Oh!, ¡quién sabe si el Caribe, como las marinas aves, con alas de la tormenta cruzó de noche los mares, y en las playas de Borinquen movió sus huestes falaces como serpientes astutas, como zamuros cobardes, si hora gimes en prisiones muy lejos de tus hogares, y si mi nombre pronuncias en medio de tristes ayes! Si así fuera... por las playas, por los montes y los valles sonaran en son de guerra caracoles y timbales; y si piraguas no hubiesen o los vientos me faltasen, al frente de mis gandules cruzara a nado los mares, cayendo sobre esa tribu y bañándome en su sangre, como cae el guaraguao sobre paloma cobarde. Pues diera fuerza a mi brazo y fortuna en el combate el nombre de la Cacica de los montes tropicales, la de la negra melena la de los ojos muy grandes.

Mas, ¡ay!, si mi amor olvidas como el yagrumo variable; si has dejado que otros ojos con sus miradas te abrasen, que otras manos te acaricien y que otros labios te llamen. Si oculta en la verde gruta al declinar de la tarde, borras mis ardientes besos con los besos de otro amante..., pues sabes que en ti no puedo de tus traiciones vengarme; permita el cielo, Cacica, que en el próximo combate caiga sin honra ni gloria y que el pecho me traspase una flecha de Caribe mojada con el curare; que al fin por tu amor muriendo tal vez llegues a llorarme, hermosísima Cacica de los montes tropicales, la de la negra melena, la de los ojos muy grandes.