Spanish poem
El amor rendido
by José Marchena (1768–1821)
Las pesadas cadenas del despotismo atroz ufano hollando, cantemos, lira mía, el acordado tono al cielo alzando, la presente alegría y las pasadas penas; libertad sacrosanta, tú me inspira; que sólo libertad suene mi lira.
Mientras fue mi morada la esclava Hesperia, del rapaz Cupido la flecha penetrante de aguda llaga el corazón ha herido; hoy peto de diamante a su punta acerada oponer quiero, y, de firmeza armado, sus amenazas arrostrar osado.
¡Oh deidad inclemente! ¡Oh Cupido implacable! ¡Oh santo cielo! ¿Qué beldad peregrina Viene a las Galias del hesperio suelo? ¡Oh belleza divina! A tus pies reverente me postro humilde, y ante ti rendido, Amor, confieso a voces, me ha vencido.
Al duro yugo atado la cerviz humillada, al fiero en vano perdón ¡ay Dios! le pido; que en mis lloros se ceba el inhumano, y al carro en triunfo uncido, con el dedo mostrado, el quebrantado cuerpo puede apenas arrastrar las gravísimas cadenas.
De mis ojos cansados huyó por siempre el apacible sueño, y en perenes raudales de amargo llanto el porfiado empeño de mis penosos males en mi daño obstinados ¡ay! los ha para siempre convertido, y en quebranto inmortal ¡ay! me ha sumido.
Deidades sacrosantas que en Olimpo subido hacéis manida, muévaos mi humilde ruego; apagad en mi pecho la encendida llama de amante fuego; postrado a vuestras plantas, de vos aguarda un triste este consuelo; mas ¡ay! que al desdichado es sordo el cielo.
¡Oh deidad sobrehumana! A ti fue dado, hermosa, solamente la pasada alegría tornar ¡ay triste! al corazón doliente; ablanda, diosa mía, tu condición tirana; mira cuál a tus pies ruego amoroso; di una sola palabra, y soy dichoso.