Versos Spanish José María Eguren Jezabel

Spanish poem

Jezabel

by

Listen in the reader

¡Javé!... llora el pueblo las tribulaciones con el acento del humano rencor; llora la raza sus prevaricaciones bajo una tempestad de obscuro pavor. En la Santa Sión de las profecías llora el ungido pueblo de Israel, en la penumbra y las blondas orgías donde tiembla y ríe infantil Jezabel. Por líricos jardines tenues y galantes gime Palestina músicas orantes, y el profeta ulula su maldición; la niña princesa a su amor favorito de la arrogancia, cede su corazón; y en los amables dulcísimos alegros, y en los fervientes preludios del amor, mira, a su lado, mira, dos canes negros con sus armaduras llenas de furor. Es la raza impía que al becerro de oro da fiesta danzante, da rico tesoro y sacrifica a los dioses de Baal; ya las vírgenes hebreas se adelantan con el sándalo aromoso en sus cabellos, tienen perlas azulinas en sus cuellos, y rosas de Jericó las abrillantan. Cálida nube sobre la tierra roja hierve la sangre en juvenil ardor,... Jezabel, la divina, al ídolo arroja rubios joyeles de su albo ceñidor. ¡Oh, Acab! ¡oh, tu nativa pasión hebrea, tu corte de indolente voluptad! a danza semidesnuda centellea con níveo cuerpo brillante de impiedad; mas, un terror hondo y triste se avecina a tu reina sagrada; tu Jezabel, la primera del mundo, joya perlina, fulgente de Tiro, la ciudad infiel; en goce de la ilusión y de la audacia la mujer triunfante, ferviente del Asia, que abominara de la virtud los hierros; otra vez contempla los obscuros perros. Era el sol poniente de la tiranía... ¡oh, Jezabel!; la dura reina impía en la gloria de su innoble arrogancia, oye trágico rumor cerca su estancia, y las sonoras voces de los arqueros; ya en el pórtico fulminan los aceros; ¡ay, los pálidos semblantes justicieros! Igneo Acab, sobre su carro abrillantado ha caído por la flecha atravesado. Jezabel, cerúlea reina luminosa, el final percibe de triunfos y alegros, y al morir, con la pupila temblorosa, ¡ay!, mira los canes paladines negros. ¡Javé!... llora el pueblo las tribulaciones con el acento del humano rencor; llora la raza sus prevaricaciones en una tempestad de obscuro pavor.