Spanish poem
Yo Amo Al Pueblo, Y En Él Mi Gloria Fío
Yo amo al Pueblo, y en él mi gloria fío. El Pueblo sabe estrangular tiranos; ¡y odia tanto a Caifás como al judío que sentencia lavándose las manos! Nada importa que el déspota en empeño lave su frente con raudal de ciencia: el que déspota es, grande o pequeño, tiene en su propio nombre su sentencia. Yo amo a ese Pueblo que llegó a la gloria, subiendo por la escala de la ruina; y que sobre la cumbre de la Historia clavó un faro de luz: ¡la guillotina! Él supo, al despertar de sus desmayos, pasear por el planeta la mirada; y como un Jehová vibró sus rayos, y sacó sus derechos de la nada... Cuando el Pueblo, impulsado por Belona, sacudió el yugo con robusto brazo, dividió en mil pedazos la corona: ¡cada cabeza reclamó un pedazo! Erguido entonces con sagrado encono verdugo fue de la nobleza impla; ¡y cada astilla que arrancó del trono fue un puñal para herir la tiranía! El Pueblo haciendo veces de verdugo, al ejercer su rudo magisterio, donde pone la mano rompe un yugo, donde pone la planta hunde un imperio. ¿Cómo no amar al que forjó mi lira, al que puso en mis manos la piqueta, al que oyendo mis cánticos de ira pensó en la gloria y se sintió poeta? ¡Entre mis sueños y mis ansias locas, quiero, al verme ceñido por sus brazos, hallar una sonrisa en sus mil bocas como un iris partido en mil pedazos!...