Versos Spanish José Selgas Nacieron Juntas Y Vivieron Solas

Spanish poem

Nacieron Juntas Y Vivieron Solas

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Nacieron juntas y vivieron solas De un valle ameno en la apartada orilla, Dos tiernas amapolas. Y refiere la crónica sencilla, Que estas flores lozanas Se amaron inocentes Con el tranquilo amor de dos hermanas. Dióles benigno el cielo De belleza gentil rico tesoro; De reluciente púrpura las hojas, Negro botón y pétalos de oro, Virginal inocencia, De pudoroso afán tiernas congojas, Ligeros tallos y amorosa esencia. Las brisas del estío, Al despuntar el alba, Coronaban sus frentes de rocío. Solícita la malva Era a sus pies inimitable alfombra; Y con amante empeño, Al disipar la sombra De la niebla importuna, Velaba inquieta su apacible sueño La blanca luz de la naciente luna. La crónica, un momento Deteniéndose en serias reflexiones, Explica el sentimiento Conque estrecha el amor dos corazones; Y luego, haciendo punto, Porque al lector discreto no fatigue Lo grave del asunto, Así la fácil narración prosigue: Una mañana el cefirillo blando, Sediento del amor de la hermosura, Se detuvo mirando Aquel tesoro de inocencia pura; Y dócil resbalando Con afán indeciso Entre sus hojas bellas, Enamorarlas quiso, Como él estaba enamorado de ellas. Y sucedió, que al amoroso aliento Conque el céfiro vago las mecía, Se inclinaron con débil movimiento Por placer, por pudor, por cortesía; Y él impaciente en tanto, Viendo en sus ricas galas Del virginal amor el dulce encanto, Las ciñe con sus alas; Y al deshacerse en inconstante giro, Estampa en cada flor ardiente beso, Les arranca un suspiro Y huye veloz por el ramaje espeso. Y cuando triste y de misterios llena, De su pompa fugaz haciendo alarde, Apacible y serena Su manto de vapor tendió la tarde, Abrazadas y solas, Compartiendo su pena Las dos enamoradas amapolas, Esperaban que ansioso volvería El céfiro lozano En los suspiros últimos del día... Y esperaban en vano; Porque el céfiro ingrato no volvía. Y en su amante impaciencia, Por si a sentirla el cefirillo alcanza, Llenaron el ambiente con su esencia En el postrero afán de su esperanza. Y como es el amor dulce alimento Del alma tierna para amar nacida, Y la esperanza aliento Que si llega a faltar, falta la vida, Al derramar el alba sus fulgores De Oriente abriendo las rosadas puertas, Vio con hondo pesar entrambas flores Coronadas de lágrimas... y muertas. No dice más la crónica; mas cabe Aquí la presunción—aunque salvando Que con seguridad nada se sabe Y sólo se presume,— Que en ansia triste el cefirillo blando Desde entonces se agita y se consume; Y que por eso vaga En perpetua inquietud, y ansioso llena De lágrimas la flor a quien halaga; Que por templar su pena Continuamente gira, Y más crece el pesar que lo devora; Que por eso en las márgenes suspira, En las tendidas ramas se estremece, Y en las espumas de la fuente llora; Que su dolor más crece En el monte, en la vega, En la flor que en su seno lo recibe; Y que a tal punto su tormento llega, Que eternamente sollozando vive.