Spanish poem
Soledad del alma
by José Tomás de Cuéllar (1830–1894)
ES un desierto erial la vida mía: No brotan á mis piés pintadas flores, Y mi laúd envía No del amor la tierna melodía, Sinó el son de mis íntimos dolores.
Lució la aurora límpida y radiante Después de larga noche de aislamiento: Dentro del pecho amante,
Un misterioso impulso en el instante Engendró delicioso sentimiento.
Bello fué mi horizonte, bello el mundo Con la antorcha del día iluminado: En placeres fecundo, Presto en torrentes de ilusión me inundo Y á mi ambición es pobre lo creado.
Como en óptica hermosa, un panorama Espléndido brillara ante mis ojos: El corazón se inflama Del entusiasmo con la viva llama; Ví á la mujer, y la adoré de hinojos.
Y mi vida, y mi sér y el alma mía En delirio abrasáronse, dichoso, Mi loca fantasía Senda de bienandanza me ofrecía Y puso amor y celestial reposo.
Mas de súbito ¡oh Dios! en lontananza Aparecen deformes nubarrones: La tempestad avanza,
Y marchita la flor de mi esperanza, Huyeron mis doradas ilusiones!
Hoy... ¡pobre corazón! en mi camino Es presa ya de fúnebre marasmo: Huyó el ideal divino, Y cada nuevo halago del destino, En mi agudo dolor, es un sarcasmo.
Solo.... solo por siempre, abandonado, Ay!.... nunca sufras como yo, ni veas Tu porvenir nublado; Olvídate del vate desdichado, Y sé feliz cuando mis versos leas.