Spanish poem
La Función De Vacas
by Juan Bautista Arriaza (1770–1837)
Grande alboroto, mucha confusión, voces de Vaya y Venga el boletín, gran prisa por sentarse en un tablón, mucho soldado sobre su rocín; ya se empieza el magnífico pregón, ya hace señal Simón con el clarín, el pregonero grita: Manda el Rey, todo para anunciar que sale un buey. Luego el toro feroz sale corriendo (pienso que más de miedo que de ira); todo el mundo al mirarle tan tremendo, ligero hacia las vallas se retira; párase en medio el buey, y yo comprendo del ceño con que a todas partes mira que iba diciendo en sí el animal manso: Por fin, aquí me matan y descanso. Sale luego a echar plantas a la plaza un jaque presumido de ligero; zafio, torpe, soez, y con más traza de mozo de cordel que de torero; vase acercando al toro con cachaza; mas no bien llega a ver que el bruto fiero parte tras él furioso como un diablo, vuelve la espalda y dice: Guarda, Pablo. Síguese a tan gloriosa maravilla un general aplauso de la gente; uno le grita: Corre, que te pilla; otro le dice: Bárbaro, detente. Y al escuchar lo que el concurso chilla, iba diciendo el corredor valiente: Para qué os quiero, pies? dadme socorro. ¿No es corrida de bestias? Pues yo corro. A las primeras vueltas ya se halla el toro solo en medio de la arena; por no saber qué hacerse, va a la valla, a ver si en algún tonto el cuerno estrena; mas desde allí la timida canalla, que estando en salvo de valor se llena, al pobre buey ablandan el cogote, unos con pinchos, y otros con garrote. En esto, con su capa colorada sale a la plaza un malcarado pillo; puesto en jarras, la vista atravesada, y escupiendo al través por el colmillo, dice con una voz agacharada: Echen, échenme acá el animalillo; mas viene el buey; él piensa que le atrapa; quiere echarle la capa, pero escapa. Hecha al fin la señal de retirada, que en otras partes suele ser de entierro, pues muere el animal de una estocada o a las furiosas presas de algún perro, sale el manso y pastor de la vacada, y al reclamo del áspero cencerro, la plaza al punto el buey desembaraza, quedando otros más bueyes en la plaza.