Spanish poem
Las Aves
Dorila esquiva, tente; Y escucha los suspiros Que da la tortolilla, Llorando a su querido. Mira como en el árbol Más seco, ronco el pico, Sin luz el cuello hermoso, Los ojos descaídos, Se queda desmayada; Y al cielo compasivo Se vuelve, cual si diera El último quejido. Mírala ya elevada, Ya inmóvil, ya al ruido Más leve atenta que hace Del viento el raudo silbo. La muerte hirió a su esposo: Fiel ella en su cariño Cierra el llagado pecho De amor al dulce alivio. De chopo en chopo vaga Buscando aquellos sitios Mas lóbregos, que aumenten Su duelo y su martirio. ¡Oh tórtola infelice! ¡Cuitada! ¿qué delirio Te arrastra? ¿qué aprovecha Tan ciego desvarío? ¿Por qué con roncos ayes Profanas el asilo Do solo de amor suenan Sus delicados himnos? ¡Oh! ¡que en tu mal te engañas! ¡Te engañas! si el oído Rebelde a los halagos Cierras del nuevo amigo. Las otras aves mira: ¡Qué fáciles! ¡qué vivos Son siempre sus placeres! ¡Qué amorosos sus píos! No buscan, no, las sombras El valle más florido Sus dichas ve y suspira Con sus alegres trinos. Ya en una débil rama Al impulso benigno Se mecen y recrean Del vago cefirillo. Y a la risueña fuente Las ve en afán prolijo Peinar sus bellas plumas Al rayo matutino. Y a en la yerba saltando Y en alegre bullicio El animo enajenan Con mil juegos festivos. ¡Felices avecillas! ¡Oh! ¡cómo yo os envidio! ¡Oh! ¡si tan dulce suerte Gozara el pecho mío! Un gusto, unos placeres, Un venturoso olvido De lo pasado, libres De envidias, de partidos, Ni conocéis los celos, Ni el pundonor altivo, Vivir y amar compone Vuestro feliz destino. ¡Qué ejemplo! ¡qué lecciones! ¿Serán, mi bien, contigo Inútiles? ¿tu pecho Será por siempre tibio? No, Dorila: en buen hora Siga en su duelo esquivo La tórtola, y tú imita Los tiernos pajarillos.