Versos Spanish Juan Pedro López Masoller

Spanish poem

Masoller

by (1885–1945)

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Allá detrás de una sierra se levantaba imponente el sol, majestuosamente, cubriendo de luz la tierra, los pájaros como en guerra lanzan al cielo su ruego y en aquel desasosiego de cantos a la natura el sol... tomaba la altura como una mancha de fuego.

Treinta mil hombres ansiosos, Bien armados y dispuestos, Van ocupando sus puestos Visiblemente nerviosos, Los momentos espantosos No tardarán en llegar En los que han de realizar, Con una furia estupenda, La batalla más horrenda Que se pueda imaginar.

Dos ejércitos reunidos, Aunque en distintos parajes, Esperan como salvajes Del cañón los estampidos. Los pajaritos heridos Van el espacio buscando, Ya no cantan, van llorando, Porque alcanzaron a ver Que ya están en Masoller Los hombres malos peleando...

Son treinta mil los guerreros Que a manera de espartanos Están peleando entre hermanos Como perros carniceros, Todos blanden sus aceros Con un ímpetu feroz, Y de aquella lucha atroz Quedaron en desconcierto Sobre cada pasto un muerto Como maldición de Dios...

El clarín vibra doliente Como un quejido a deshoras; Y las ametralladoras Tiñen de rojo el ambiente Y allá va un pueblo inocente, Analfabeto y brutal, A morir como animal, Sin reflexionar... tirano... Que aquel que mata un hermano Es mil veces criminal.

¡Vivan Los Blancos!... grutaban Los valientes de Aparicio, Y camino al sacrificio... ¡Que mueran!... les contestaban Derrepente se alejaban, Se volvían a entreverar Y matando sin cesar Ruedan los muertos y heridos, Y los que no caen vencidos Vuelven de nuevo a atacar.

La lucha va recobrando Más fragor a cada instante, Y sobre la sangre humeante Van las víctimas quedando, La muerte sigue diezmando De ámbas partes por igual Y al estépido infernal De fusiles y cañones Van rodando corazones Y entre ellos... ¡un General!...

Honda llaga abrió en el pecho La caída del valiente, Y su ejército imponente Ya va sin rumbo y deshecho, Saben que a morir, derecho Marchaban como condenados Y avanzan encarnizados, Horriblemente sangrientos, Como búfalos hambrientos Los Blancos y Colorados.

Así perdieron la vida Hijos que aún la madre llora Y que la patria deplora Tristemente arrepentida, ¡Pobre tierra bendecida Por tus heroicos abuelos! Y que hoy bastardos anhelos Nos lleva al campo de acción A morir sin más razón Que el color de dos pañuelos.

Yo ya na soy partidario De ninguno de los dos, Quiero a mi patria y a Dios Y a todo lo necesario, Algún ser estrafalario Con sus designios fatales Condenó a los orientales, A los hijos de mi tierra, Para que vivan en guerra como algunos animales

Después que todo termina Reflexionan con espanto Que todo es mentira, llanto Desolación hambre y ruina, La opinión nos asesina Con su brutal puñalada. ¿Que importa que en la patriada A unos el triunfo les cuadre, Si después llora una madre Sobre una tumba ignorada?

Y ese llanto derramado Por las madres vale más Que la guerra, que la paz, Que todo cuanto han soñado, Yo iré, sí, como un cruzado A morir con hidalguía, Pero esso será aquel día Que insulten nuestro Pendón, Por a una revolución... No estoy loco todavía!