Spanish poem
Suspiro Por Las Regiones
Suspiro por las regiones Donde vuelan los alciones Sobre el mar, Y el soplo helado del viento Parece en su movimiento Sollozar; Donde la nieve que baja Del firmamento, amortaja El verdor De los campos olorosos Y de ríos caudalosos El rumor; Donde ostenta siempre el cielo, A través del aéreo velo, Color gris; Es más hermosa la Luna Y cada estrella más que una Flor de lis.
Otras veces sólo ansío Bogar en firme navío A existir En algún país remoto, Sin pensar en el ignoto Porvenir. Ver otro cielo, otro monte, Otra playa, otro horizonte, Otro mar, Otros pueblos, otras gentes De maneras diferentes De pensar. ¡Ah! si yo un día pudiera Con qué júbilo partiera Para Argel, Donde tiene la hermosura El color y la frescura De un clavel. Después fuera en caravana Por la llanura africana Bajo el sol Que, con sus vivos destellos, Pone un tinte a los camellos Tornasol. Y cuando el día expirara Mi árabe tienda plantara En mitad De la llanura ardorosa Inundada de radiosa Claridad. Cambiando de rumbo luego, Dejara el país del fuego Para ir Hasta el imperio florido En que el opio da el olvido Del vivir. Vegetara allí contento De alto bambú corpulento Junto al pie, O aspirando en rica estancia La embriagadora fragancia Que da el té. De la Luna al claro brillo Iría al Río Amarillo A esperar La hora en que, el botón rojo, Comienza la flor de loto A brillar. O mi vista deslumbrara Tanta maravilla rara Que el buril De artista, ignorado y pobre, Graba en sándalo o en cobre O en marfil. Cuando tornara el hastío En el espíritu mío A reinar, Cruzando el inmenso piélago Fuera a taitiano archipiélago A encallar. A aquel en que vieja historia Asegura a mi memoria Que se ve El lago en que un hada peina Los cabellos de la reina Pomaré. Así errabundo viviera Sintiendo todo quimera Rauda huir, Y hasta olvidando la hora Incierta y aterradora De morir.
Mas no parto. Si partiera Al instante yo quisiera Regresar. ¡Ay! ¿Cuándo querrá el destino Que yo pueda en mi camino Reposar?