Spanish poem
Vespertino
Agoniza la luz. Sobre los verdes Montes alzados entre brumas grises, Parpadea el lucero de la tarde Cual la pupila de doliente virgen En la hora final. El firmamento Que se despoja de brillantes tintes Aseméjase a un ópalo grandioso Engastado en los negros arrecifes De la playa desierta. Hasta la arena Se va poniendo negra. La onda gime Por la muerte del Sol y se adormece Lanzando al viento sus clamores tristes.
En un jardín, las áureas mariposas Embriagadas están por los sutiles Aromas de los cálices abiertos Que el Sol espolvoreaba de rubíes, Esmeraldas, topacios, amatistas Y zafiros. Encajes invisibles Extienden en silencio las arañas Por las ramas nudosas de las vides Cuajadas de racimos. Aletean Los flamencos rosados que se irguen Después de picotear las fresas rojas Nacidas entre pálidos jazmines. Graznan los pavos reales. Y en un banco De mármoles bruñidos, que recibe La sombra de los árboles coposos, Un joven soñador está muy triste, Viendo que el aura arroja en un estanque Jaspeado de metálicos matices, Los pétalos fragantes de los lirios Y las plumas sedosas de los cisnes.