Spanish poem
Fuente De Inspiración Para El Aeda
by Julio Flórez
Fuente de inspiración para el aeda que clava en tus escombros la pupila, eres ¡oh torre! Tu vejez tranquila da al verso lustre y suavidad de seda. Ya de tus esplendores nada queda; y la muerte, que todo lo aniquila, hoy en tus muros su guadaña afila; tu polvo cae y por los campos rueda. El mar te va acercando poco a poco sus azules y móviles colinas, triste, impaciente o de coraje loco; y, únicas compañeras de tus ruinas, siempre que apaga el sol su inmenso foco, van tu pena a llorar las golondrinas.
Cuencas sin luz de monstruo corpulento, dan paso tus ventanas a la brisa que al sentir tu mudez huye de prisa lanzando al alejarse hondo lamento. Ella que disfrutaba del momento matinal y sonoro, en la precisa hora que tu esquilón llamando a misa desparramaba su broncíneo acento, al contemplarte así, casi deshecha, bajo un montón de líquenes y lianas y abatido el orgullo de tu flecha, se lamenta al pasar por tus ventanas, y cómo no ha de lamentarse, si echa de menos el clamor de tus campanas.
Tu mole fantasmal de piedra bruta rota por el cincel del tiempo, yergue su lacerada rigidez, albergue del gran capuz que tu interior enluta. El mar ama tu paz; preciosa gruta le finges cuando en sueños te sumerges y él se goza lanzándote el asperges de su espuma volátil e impoluta. Terco el Ponto sus líquidas sabanas arrastrará hasta ti con sus arenas, y ante el oro de límpidas mañanas y de tardes purpúreas y serenas, allí donde tronaron tus campanas desgranarán sus risas las sirenas.
Y la hora vendrá de tu agonía: bajo los besos del cristal triunfante en un siglo... tal vez en un instante te desharás con tu melancolía. Entonces disgregada en la sombría soledad oceánica, delante del hombre no serás, ni en la distante tierra se acordarán que fuiste un día. En vano tus aladas compañeras abandonando la quietud del monte buscárante en las aguas plañideras; y será inútil tu reclamo tierno porque al escudriñar el horizonte no verán más que el mar... ¡el mar eterno!