Spanish poem
¡Manos Que En El Crespón De La Tiniebla
by Julio Flórez
Manos que en el crespón de la tiniebla de la noche insonora pálidas flotan como airón de niebla! ¡Oh, las manos difuntas de la triste señora, de la madre doliente que ha tiempo no responde a mis preguntas! ¡Oh manos que existieron solamente para elevarse a Dios y vivir juntas! Manos hechas de amor, adoloridas, sangradas sin cesar por los abrojos de las ajenas vidas?! Que nunca hubieron de ocultar sonrojos, que en el mundo cerraron mis heridas y que se fueron sin cerrar mis ojos! Oh manos aguzadas por el dolor y la piedad... divinas manos que vi a menudo entrelazadas cual si una de la otra, acaso por lo finas, siempre hubiesen estado enamoradas! Manos claras, radiosas, que siempre aleteantes y piadosas, esparciendo un frescor de esencias vagas, posábanse cual níveas mariposas en los rojos claveles de las llagas! Manos alabastrinas, frágiles y pequeñas, cuyos dedos de raso en la noche del mal llena de espinas, me llamaron por señas y enderezaron mi torcido paso! Manos claras, serenas, azuladas apenas por la red de las venas, que parecían, al tocar las cosas, por encima, azucenas; y por debajo, rosas. Manos sabias, prolijas, que mi sudor secaron en la cuesta que me tocó subir... Manos de santa que nunca entorpecieron las sortijas, y en mi noche más lóbrega y funesta trizaron la blasfemia en mi garganta! Desde la eternidad donde cual una tenue gasa de luna flotáis, manos queridas que nunca hubisteis de ocultar sonrojos y en el mundo cerrasteis mis heridas? volved, ¡oh manos!...¡y cerrad mis ojos!