Spanish poem
No Nací Ayer Ni Moriré Mañana
by Julio Flórez
No nací ayer ni moriré mañana. Todo ha sido y será. Soy la victoria del átomo. Tan sólo la memoria de ultra-cuna disípase en la arcana lejanía del tiempo, como vana humareda... En la lucha transitoria, al marchar tras el bien y tras la gloria no me preocupa mi labor lejana. Pudiera avergonzarme: entonces pude ser pérfido, indolente. De este entonces nada a mi mente entorpecida acude. Tal vez me alzaron mármoles y bronces. ¿Quién habrá que el misterio desanude y del negro portón rompa los gonces?
Sé que de todo lo que muere, vivo. Mis partículas todas han rodado sin principio ni fin. Ha conformad mi ser al gran poder evolutivo. De un estremecimiento convulsivo nací; de otro al que estoy ya condenado sucumbiré; mas en el nicho helado mi cuerpo no estará siempre cautivo. Esta frente, esta boca y estos ojos, que encierran hoy la idea, el beso, el llanto, cuando yo expire y rueden mis despojos, se tornarán en luz, flor y rocío; después... no quedará en el camposanto tal vez ni un rastro del cadáver mío.
Mis átomos entrando en la gran vida del orbe girarán eternamente: en la niebla, en la luz, en el ambiente, en la calle, en la plaza, en la avenida, en la selva y el mar, en la escondida savia de árbol y flor, en la simiente, en el reptil y el ave: hasta en la mente fugaz de alguna sombra enloquecida. Cuando yo expire, de diverso modo mis moléculas, vivas, al ocaso irán: unas al aire, otras al lodo. Pero pueden juntarse, paso a paso, para volver a conformarme todo. ¡Muerte no es muerte, apenas es ocaso!