Spanish poem
Soñolienta Después De La Velada
by Julio Flórez
Soñolienta después de la velada sentose en una silla, con los ojos azules entronados y la rubia cabeza pensativa. La blanca luna desde el ancho cielo, como yerta pupila, al través de la nubes vacilantes la vio pálida, inmóvil y dormida. Por el terso cristal de la ventana la luna fugitiva, sin turbar la quietud de aquel ensueño rozó el puro rubor de sus mejillas. Y escondiéndose luego entre los labios de la cándida niña, retozó con las perlas de su boca: Rojo nido de aromas y de almíbar. Yo en silencio doblé tranquilamente la cabeza rendida... y contemplé la curva de su seno tembloroso, cayendo de rodillas. Tan hermosa la vi, tan hechicera, tan pura, tan divina, que mis labios ardientes se imprimieron sobre sus labios de frescura nítida. ¡No despertó! Pero asustado y mudo me retiré de prisa, mientras la luna en el opaco cielo se iba ocultando entre la niebla fría. Después... más tarde, la conté esa historia en confidencias íntimas; y me dijo: —«¡Si estaba yo despierta!...» Y continuó: —«¡Qué noche!...» y se reía.