Spanish poem
La Reconciliación
Alucinando los silencios míos, al asombro de un cielo de extrañeza; la flébil devoción de tu cabeza aletargó los últimos desvíos. Con violetas antiguas, los tardíos perdones de tus ojos mi aspereza mitigaron. Y entonces la tristeza se alegró como un llanto de rocíos. Una profética efluxión de miedos, entre el menudo aprisco de tus dedos, como un David, el piano interpretaba. En tanto, desde el místico occidente, la media luna, al ver que te besaba, entró al jardín y se durmió en tu frente.