Spanish poem
La discreta enamorada
by Luis de Ansorena (1801–1904)
Era doña Felipa Zaragoza lo que entónces llamaban los peritos una arrogante moza: buena cara, buen talle, ojos bonitos, rosa la tez, marfil la dentadura, la cabellera oscura, veintiocho años de edad, y no cabales, cabalitos de renta cien mil reales; doncella, en fin, para acabar el cuento, doncella de virtud y entendimiento.
Cualidades tan buenas traíanle obsequiosos á docenas; y echósele de ver algún cariño á un señor coronel, que no era niño, viejo tampoco, pero gran persona también, gran caballero. Pepito Pitez, pollo de unos veinte años y ningun meollo, decíale una vez á nuestra dama:
«Vuelva usted, Felipita, por su fama: se dice, se asegura que se nos va á llevar tanta hermosura, quien, según documentos que hay escritos, no tiene menos de cuarenta añitos. — Cuestión, dijo Felipa, se presenta, que á usted, Pepito, resolver le dejo. Un burro de veinte años, ¿no es más viejo que un hombre de cuarenta?»
Juan Eugenio Hartzenbusch.