Versos Spanish Manuel Acuña Tres Eran, Mas La Inglaterra

Spanish poem

Tres Eran, Mas La Inglaterra

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Tres eran, mas la Inglaterra Volvió a lanzarse a las olas, Y las naves españolas Tomaron rumbo a su tierra; Sólo Francia gritó: «¡Guerra!» Soñando ¡oh patria! en vencerte, Y de la infamia y la suerte Sirviéndose en su provecho Se alzó erigiendo en derecho El derecho del más fuerte.

Sin ver que en lid tan sangrienta Tu brazo era más pequeño, La lid encarnó en su empeño La redención de tu afrenta, Brotó en luz amarillenta La llama de sus cañones, Y el mundo vio a tus legiones Entrando al combate rudo, Llevando por solo escudo Su escudo de corazones.

Y entonces fue cuando al grito Lanzado por tu denuedo, Tembló la Francia de miedo Comprendiendo su delito. Cuando a tu aliento infinito Se oyó la palabra sea, Y cuando al ver la pelea Terrible y desesperada Se alzó en tu mano la espada Y en tu conciencia la idea.

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Desde que ardió en el oriente La luz de ese sol eterno Cuyo rayo puro y tierno Viene a besarte en la frente, Tu bandera independiente Flotaba ya en las montañas, Mientras las huestes extrañas Alzaban la suya airosa, Que se agitaba orgullosa Del brillo de sus hazañas.

Y llegó la hora, y el cielo Nublado y obscurecido Desapareció escondido Como en los pliegues de un velo. La muerte tendió su vuelo Sobre la espantada tierra, Y entre el francés que se aterra Y el mexicano iracundo, Se alzó estremeciendo al mundo Tu inmenso grito de guerra.

Y allí, el francés, el primero De los soldados del orbe, El que en sus glorias absorbe Todas las del mundo entero, Tres veces pálido y fiero Se vio a correr obligado, Frente al pueblo denonado Que para salvar tu nombre, Te dio un soldado en cada hombre ¡Y un héroe en cada soldado!

¡Tres veces y cuando hundida Sintió su fama guerrera, Contemplando su bandera Manchada y escarnecida. La Francia, viendo perdida La ilusión de su victoria, A despecho de su historia Y a despecho de su anhelo, Vio asomar entre otro cielo Y entre otro mundo la gloria.

Que entre la niebla indecisa Que sobre el campo flotaba, Y entre el humo que se alzaba Bajo el paso de la brisa, Su más hermosa sonrisa Fue para tu alma inocente, Su canción más elocuente Para entonarla a tu huella, Y su corona más bella Para ponerla en tu frente.

¡Sí, patria! desde ese día Tú no eres ya para el mundo Lo que en su desdén profundo La Europa se suponía, Desde entonces, patria mía, Has entrado a una nueva era, La era noble y duradera De la gloria y del progreso, Que bajan hoy, como un beso De amor, sobre tu bandera.

Sobre esa insignia bendita Que hoy viene a cubrir de flores La gente que en sus amores En torno suyo se agita. La que en la dicha infinita Con que en tu suelo la clava, Te jura animosa y brava, Como ante el francés un día, Morir por ti, patria mía, Primero que verte esclava.