Spanish poem
Lamentación del melancólico
by Medardo Ángel Silva (1898–1919)
No alegra la sabiduría...
No alegra la sabiduría, porque la pena es conocer y causa la melancolía nuestra sola razón de ser.
El prurito de analizar nos ha perdido, y el huracán del anhelar lanzó nuestra nave en el Mar desconocido...
En la actitud del que ya nada espera...
¡En la actitud del que ya nada espera nos embriagamos de teorías vagas, soñando hacer brotar la Primavera de la infección de nuestras propias llagas!...
¡Señor, contra tu Ley pecado habemos y, en vez del alma dulce que nos diste, en el día final te ofreceremos un corazón leproso, viejo y triste!...
Dulce Jesús, comprendo...
Dulce Jesús, comprendo: toda sabiduría que de ti nos aleja causa nuestra amargura, y nuestras alas débiles sobre la tierra oscura, se agitan vanamente hacia el eterno día.
¡Nuestra mentira, nuestra verdad: cuánta ironía, ante el amor que pasa y el dolor que perdura, hasta venir la Reina cuya región sombría empieza donde acaba todo lo que no dura!...
Yo también como tú, por piedades divinas, tengo mi cruz y tengo mi corona de espinas, una sed infinita que mitigar no puedo.
Y como tú, sollozo, Jesús crucificado: Padre mío: ¿por qué me habéis abandonado? Sufro tanto..., estoy solo, Señor..., y tengo miedo.