Spanish poem
La Patria Común. A Juan Clímaco Ordóñez Caro
by Miguel Antonio Caro Sánchez
No cabe en sí el corazón. Nada ve que le contente, Gime en extraña región.
¡Clímaco! pues cruzaste Tierras y mares, al humano ¿dónde La dicha, di, se esconde? ¿O cuál cosa encontraste Que a saciar nuestros deseos baste? ¡Ay! el oro motiva Amargo insomnio: la mundana gloria Aléjase ilusoria, Como la onda que aviva De Tántalo las ansias, fugitiva. Solo la virtud santa, Ceñida de modestos resplandores, Disipa los temores, Y de miseria tanta Por muda senda el ánimo levanta. ¿Esta mansión no huellas Triste y altivo, cuando hundido el coche Del sol, cae la noche, Y de sus luces bellas Caminan coronadas las estrellas? ¿El ánima no sientes Comprimida entre míseras prisiones, Y en aquellas regiones Eternas, refulgentes, No piensas moran bienhadadas gentes? Ese cielo, malgrado El espacioso mar que nos separa, El mismo es que en la clara Noche mi fatigado Ánimo baña de esplendor sagrado. ¡El mismo que ora admiro, Que mis ojos y espíritu recrea, Mientras lento voltea En silencioso giro, Y a do vuela temblando mi suspiro! ¡Presto el dichoso día Sea, en que no ya eleve la mirada, Sino que desatada Vuele el ánima mía, Rota cayendo la cadena impía! ¡Presto al par de la tuya, Suba al seguro de inmortal sosiego, Y abrirse a nuestro ruego La puerta no rehúya, Y a la patria común nos restituya! Do no en sombras, no a tiento Tras mi Señor y Redentor suspire, Mas de lleno le mire, Y en santo arrobamiento Todo mi amor le entregue y pensamiento!... No la razón alcanza A comprender tan alta maravilla, Y ante la fe se humilla: ¡La fe nos afianza En brazos del amor y la esperanza!