Spanish poem
Herido Por Nosotros Como Ciervo
Herido por nosotros como ciervo que a morir corre al matorralo nativo, Te escapaste a la cima del calvario moribundo de sed por la sangría, cruzando por las calles de amargura, de tu amor al celeste abrevadero, y «¡Tengo sed!» gemías. Y nosotros, Juan XIX, 28. tus hermanos y crueles cazadores, muertos de sed, también, tras de la fuente de tu vino marchamos por las huellas de sangre de esta vida de amargura. Que si en las bodas de Caná cambiaste Juan, II. en vino el agua, en el martirio cruento de tu pasión volviste al rojo vino en agua viva de Sicar, que apaga Juan, IV. para siempre la sed. Diste tu sangre de amoroso talante, a trueque místico, a nuestras almas, las samaritanas de seis maridos, locas concubinas del saber que nos hincha y no conforta. ¡Y el corazón asendereado a tuertas por los senderos del mundano siglo, topa, por fin, con el brocal del pozo de tus entrañas, su cobijo, y tiéndese de tu boca al amparo a revivir!