Spanish poem
Ojos
Esperando a tu Padre se velaron tus dos luceros de mirar, tus ojos como palomas cándidas, no surge Cantares I, 15. ya de su hondón aquel aquietamiento, domeñador de torpes apetitos, que forzaba a doblar mustia la frente del que acusaba hipócrita a su prójimo, del que viendo la paja en ojo ajeno, Lucas VI, 41. no en el propio la viga, en ti buscaba —Diablo—, no al Redentor, al Juez. Temblando cual bermejo rocío en tus pestañas, perlas de fuego se estremecen líquidas, y atravesando el cierre de los párpados contemplas con miradas tenebrosas el verdor de la tierra, que a sus venas les dio su jugo como brasa rojo, y escrudiñan tus ojos los rincones de nuestro corazón, donde nos clavas Job VI, 4. de tu corona las espinas. Eran tus ojos, como el cielo azul, azules, las luces de tu cuerpo, que sencillos Lucas XI, 34. y claros te lo hicieron luminoso, y castos castigaron cuanto vieron; y sus niñas mas negras que la noche sin luna y sin estrellas, te brillaban con el fulgor divino del abismo de las tinieblas; y ahora el velo blanco de los caídos párpados, las alas de esas palomas que volaban siempre hacia su nido celestial, con sello de sangre sella tu mirar. Perdonas sólo mirando. ¡A Pedro le miraste Lucas XXII, 61. del gallo al canto, y él libró su culpa al ver tus ojos hartos de perdón!