Spanish poem
Canción del antiavionista
Que vienen, vienen, vienen los lentos, lentos, lentos, los ávidos, los fúnebres, los aéreos carniceros.
Que nunca, nunca, nunca su tenebroso vuelo podrá ser confundido con el de los jilgueros.
Que asaltan las palomas sin hiel. Que van sedientos de sangre, sangre, sangre, de cuerpos, cuerpos, cuerpos.
Que el mundo no es el mundo. Que el cielo no es el cielo, sino el rincón del crimen más negro, negro, negro.
Que han deshonrado al pájaro. Que van de pueblo en pueblo, desolación y ruina sembrando, removiendo.
Que vienen, vienen, vienen con sed de cementerio dejando atrás un rastro de muertos, muertos, muertos.
Que ven los hospitales lo mismo que los cuervos.
Que nadie duerme, nadie. Que nadie está despierto. Que toda madre vive pendiente del silencio, del ay de la sirena, con la ansiedad al cuello, sin voz, sin paz, sin casa, sin sueño.
Que nadie, nadie, nadie lo olvide ni un momento. Que no es posible el crimen. Que no es posible esto. Que tierra nuestra quieren. Que tierra les daremos en un hoyo, a puñados: que queden satisfechos.
Que caigan, caigan: caigan. Que fuego, fuego: fuego.