Spanish poem
Oficiales de la VI División
Dejad los mapas y los cartapacios, y ese color caído de estudiantes. Es hora de entregar a los espacios vuestra imaginación de comandantes.
Ya sois los oficiales de la vida en esta Sexta División; dorada, por avasalladora y decidida; verde, por joven; por hiriente, espada.
Sed, por encima de los meridianos, las latitudes y los hemisferios las ametralladoras y los planos, hombres alegres, pero yunques serios.
El enemigo del herrero ataca, con una sed armada de invasores, la región donde vence la albahaca: marchad al contraataque hasta con flores.
Que nadie os haga nunca prisioneros, si no es tierra triunfante y española aconsejada por los limoneros, la libertad, un sueño de amapola.
No vea entre nosotros ni un vencido, y que por vuestro arrojo constelado llevéis al pecho un cielo anochecido con todos los luceros del soldado.
Porque nadie pondrá más luz en ellos, para vosotros la mujer y el día con su vasto dominio de cabellos, su juventud y su topografía.
Cuando los impotentes cañonazos detengan los retumbos y las ruinas, vuestros serán las bocas y los brazos, y todas las miradas femeninas.
Con vosotros vendrá la primavera de la herida cerrada y de los panes. Y ha de alabarse el vientre y la cantera de donde habéis nacido capitanes.