Spanish poem
El Cinturón De Guilma
by Rafael Pombo
De las joyas del cielo y de la tierra El ceñidor de Venus (¿quién lo ignora?) Es la más exquisita. Grecia ni Roma, Francia ni Inglaterra Ni la sutil delicadeza mora Nada labraron que con él compita: Mas yo, en mi gusto bárbaro, prefiero Tu cinturón de cuero; Que Venus y su joya respectiva Son invención, y la invención más bella Pospongo a una beldad cierta, efectiva; Y, aun dada Venus viva, Téngase firme ante sus gracias ella. Mi selvático gusto americano Incurre en otra aberración más seria, La de creer que el ceñidor pagano Por más que honrase al arte de Vulcano Era... una faja de una periferia, Y, rica o indigente, Tosca o fina, ancha o corta ¡Qué vale el continente! —La sujeta materia— El contenido propio es lo que importa. Un ceñidor tan prodigioso infiero Que era de distracción hábil sofisma Que ocultaba algún pero; Mientras que tú, con ceñidor de cuero Concentras la atención sobre ti misma, Y él su importancia inapreciable funda No en sí mismo —en la perla que circunda, Que el ceñidor de Venus enamore A un avaro prendero: En tu talle sobrara, sin ti, es cero, ¡Oh cinturón precioso! ¡Cuánto tu suerte envidio, Y qué realce agregas A la beldad que admiro! Tú, cual la diestra mano Del Benvenuto eximio Que iba en la dócil greda Improvisando hechizos. De cada movimiento De tu querub cautivo Un nuevo modo sacas De encanto peregrino. ¡Asidero el más pobre Del frutero más rico; Carcelero de un ángel, Guardajoyas de un ídolo! ¡Cercado medianero De un misterioso aprisco Que manos no han tocado Ni ojos ni sol han visto! Oloroso a su aroma De matinal idilio, Y al fuego de su sangre Plácidamente tibio De un corazón tan puro Tú cuentas los latidos, Le oyes su voz más tenue, Sientes cada suspiro. ¡Ah, cinturón! Si fueras El confidente mío Y el puesto me dijeses Que alcanzo en su capricho; ¡Si al repetir mi nombre, Si al escuchar mis trinos Supiese yo el instante Y el ánimo propicio! A sus plantas, de hinojos, Viérame al punto mismo, Y usurparan mis brazos ¡Oh, ceñidor, tu oficio! ¡No ser expulso entonces! ¡Verme correspondido! ¡Oh delicia! ¡Oh locura! ¿De tanto seré digno?
pero;