Spanish poem
Pues Que Eras Tú Para El Amor De Ese Hombre
by Rafael Pombo
Pues que eras tú para el amor de ese hombre. Moriste para mí; tú has descendido Del trono a que mi orgullo te elevara: Muere en paz en el polvo a que bajaste; Cae pues, ángel de farsa; y vuelva al cielo El otro tú de una ilusión divina Que en mi delirio concebí al mirarte. —Devuelvo a Dios ese ideal sublime Que en ti encarnado idolatré ferviente: Puro se lo devuelvo, intacto y santo Como a mi mente descendiera un día. No quiero profanarlo con tu nombre, Ni que habite un instante en donde habita La imagen enlodada que dejaste. ¡Qué! ¿Por ventura el cielo se oscurece Cuando la estrella del amor se apaga? Si del ramo infelice Una efímera flor desaparece, Tal vez con su caída lo fecunda Y alfombra el tallo a cuyo torno vaga, ¡Adiós, adiós! me cuestas un suspiro ¡Doloroso, pero último!—es que arranco Del corazón tu página, y se queja, Redimiendo tal vez con un lamento Media vida de lágrimas y angustias Que a tu constancia puede haber debido. Bendigo tu inconstancia, que en un soplo Me libra de ti misma; y este obsequio, Este favor de tu bondad postrero Te lo agradezco más, amable mía, Que cuantos dulces votos me mentiste Y cuantos besos consentiste un día; ¡Adiós, pues, vuelve al polvo, amable mía, Ya que del polvo y para el polvo fuiste!