Versos Spanish Rafael Pombo Un Banquete De Chupete

Spanish poem

Un Banquete De Chupete

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Oros y copas, bastos y espadas, Aquellas pintas endemoniadas Que para ruina de hijos y yernos Traen las cartas de los infiernos. Cuando a Inglaterra las mandó España El rey les dijo: «¡Fuera, cizaña!» Pero el Demonio, docto en diabluras, Cambió sus nombres y sus figuras; De las espadas hizo azadones, Mudó las copas en corazones, Dejó los bastos palos como antes Y de los oros sacó diamantes. Luzbel, antiguo contrabandista, Con esta treta dio chasco al Vista; Metió los naipes en Inglaterra, Y desde entonces... ¡ay, pobre tierra Pues bien: la Reina de corazones Hizo unas tortas y unos turrones, Y envió a la Sota con un paquete De invitaciones para el banquete. Pero don Sota, gran tragaldabas, Dijo: «¿Banquete? pronto te acabas». Fue a la despensa, se engulló todo Ehizo el mandado medio bëodo. Las seis sonaban cuando en estrados Ya estaban todos los convidados, Y el Maestresala, con voz de fiesta. Dijo: «¡A la carga, la mesa puesta!» Reyes y Reinas marchan por pares A confortarse con los manjares Porque, aunque Reyes, daban bostezos Y estaban largos tantos pescuezos. En el camino les huele a flores; Nada de ajiaco u otros valores; Llegan, ¿y qué hallan?... Mucho florero, Platos, cuchillos, mantel y... ¡CERO! Alzan las tapas; dan una ojeada Por las despensas... —Idem: ¡no hay NADA! La Reina al punto cae de un vahído, Y empuña el sable su real marido. «¡Señor!» dijeron todos los otros, «No haga un escándalo por nosotros. Hambre, tenemos; mas, Dios mediante, Con agua que haya será bastante». —«¡Qué, qué! ¿con agua? —dijo el Monarca— ¡Yo me tragara a Noé y su arca! ¡Formad al frente, viles sirvientes, Y vamos viendo lenguas y dientes». Dio en el busilis: cayó la Sota Por ciertas miajas que el Rey le nota; Úrdele embustes en tal conflicto, Mas Tragatortas quedó convicto. «¡Un hacha, un cuerno! —gritó el Monarca—, ¡Venga el verdugo, venga la Parca!»... —La Reina al grito volvió en cabales ¡Ay! preguntando por sus tamales. Así que supo lo acontecido. Imploró gracia para el bandido, Y aquel repuso: «Bien, no haya muerte, Mas no te libras de un baño, y fuerte». Pue dicho y hecho. Los invitados Buscaron luego café o helados; Mas ya en tres leguas a la redonda No estaba abierta ninguna fonda.

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