Spanish poem
Que adorable manía
¡Qué adorable manía de decir en mi pobreza y en mi desamparo: soy más rico, muy más que un gran visir: el corazón que amé se ha vuelto faro!
Cuando se cansa de probar amor mi carne, en torno de la carne viva, y cuando me aniquilo de estupor al ver el surco que dejó en la arena mi sexo, en su perenne rogativa, de pronto convertirse al mundo veo en un enamorado mausoleo...
Y mi alma en pena bebe un negro vino, y un sonoro esqueleto peregrino anda cual un laúd por el camino.
Por darme el santo y seña, la viajera se ata debajo de la calavera las bridas del sombrero de pastora
En su cráneo vacío y aromático trae la esencia de un eterno viático. Y al fin, del fondo de su pecho claro, claro de Purgatorio y de Sión, en el sitio en que hubo el corazón me da a beber el resplandor de un faro.