Spanish poem
Vacaciones
De tu pueblo a tu hacienda te llevabas la cabellera en libertad y el pecho guardado por cien místicas aldabas.
Metías en el coche los canarios, la máquina de Singer, la maceta, la canasta de pan... Y en el otoño te ibas rezando leguas de rosarios.
René, el gigante perro del pastor, en un galope como si nadara, te escoltaba, buscándote la cara.
Y detrás del René blanco y gigante en aquel mapamundi de ilusión cabalgaba sin brida el estudiante.
René hacía tres veces el camino yendo y viniendo desde ti hasta mí, ladrando porque no y porque sí.
René, acróbata de tu portezuela, venía a hacer brincar su corazón escandaloso, arriba de mi arzón.
Luego mordía a las mulas; pero ellas, al peligroso paso de tu río sólo pedían, por sacarte salva, transfigurarse en un tiro de estrellas.
A ti la voz confidencial del campo de mañana llamábate la hija mayor de la comarca, y en la tarde de todo lo creado la idea fija.
Del mapamundi del amor, no más yo en estas vacaciones sobrevivo; pero fuera del mundo van un coche, un estudiante de Santo Tomás y un perro que les ladra sin motivo.