Spanish poem
Los Elfos
Envuelta en sangre y polvo la jabalina, en el tronco clavada de añosa encina, a los vientos que pasan cede y se inclina envuelta en sangre y polvo la jabalina. Los elfos de la oscura selva vecina buscan la venerable, sagrada encina. Y juegan. Y a su peso cede y se inclina envuelta en sangre y polvo la jabalina. Con murmullos y gritos y carcajadas llena la alegre tropa las enramadas, y hay rumores de flores y hojas holladas, y murmullos y gritos y carcajadas. Se ocultan en los árboles sombras calladas, en un rayo de luna pasan las hadas: llena la alegre tropa las enramadas y hay rumores de flores y hojas holladas. En las aguas tranquilas de la laguna, más que en el vasto cielo, brilla la luna; allí duermen los albos cisnes de Iduna, en la margen tranquila de la laguna. Cesa ya la fantástica ronda importuna, su lumbre melancólica vierte la luna; y los elfos se acercan a la laguna y a los albos, dormidos cisnes de Iduna. Se agrupan silenciosos en el sendero, lanza la jabalina brazo certero; de los dormidos cisnes hiere al primero y los elfos lo espían desde el sendero. Para oír al divino canto postrero blandieron el venablo del caballero, y escuchan, agrupados en el sendero, el moribundo, alado canto postrero.