Spanish poem
A Lucía
by Rubén Darío
Norte puro y belleza nórdicamente pura, sabiendo la beldad de tu egregia escultura y de la maravilla que en tus ojos se fragua, déjame saludarte, hija de Nicaragua.
Yo quería que fuera en francés mi saludo; pero yo ante tus vates me reconcentro mudo. Yo sé hablar en la lengua de mi voz familiar, la que es pan, agua, sal y llama del hogar.
¿Sabes tú el corazón que te busca y prefiere? En nuestra tierra, el beso, cuando se inicia, hiere. No sería pedirte una cosa quimérica juntar tu amor de Francia a nuestro amor de América.
Tenemos frases, besos y misteriosos halagos, que dicen nuestras dudas y palabras y afanes; mas que tienen el alma de nuestros dulces lagos y el verso hecho de llamas que dan nuestros volcanes.
Sí, gentil digna niña de Francia: para el hombre que viene allá del mar..., cualquiera rosa lleva su fragancia en donde tenga que aromar y amar.