Spanish poem
Hondas
by Rubén Darío
A Pichardo.
Yo soñé que era un hondero mallorquín. Con las piedras que en la costa recogí, cazaba águilas al vuelo, lobos, y en la guerra iba a la guerra contra mil.
Un guijarro de oro puro fué al cenit, una tarde en que en la altura azul vi un enorme gerifalte perseguir a una extraña ave radiante, un rubí que rayara el firmamento de zafir.
No tornó mi piedra al mundo, Pero sin vacilar vino a mí el ave querubín. «Partió herida—dijo—el alma de Goliat, y vengo a ti. Soy el alma luminosa de David!»